Liturgia y santoral 10/1/13 JUEVES

FERIA
– 1Jn 4, 19-5, 4. Quien ama a Dios, ame también a su hermano.
– Sal 71. R. Que se postren ante ti, Señor, todos los pueblos de la tierra.
– Lc 4, 14-22a. Hoy se ha cumplido esta Escritura.
En aquel tiempo, Jesús volvió a Galilea con la fuerza del Espíritu; y su fama se extendió por toda la comarca. Enseñaba en las sinagogas, y todos lo alababan.
Fue a Nazaret, donde se había criado, entró en la sinagoga, como era su costumbre los sábados, y se puso en pie para hacer la lectura. Le entregaron el libro del profeta Isaías y, desenrollándolo, encontró el pasaje donde estaba escrito: “El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido. Me ha enviado para anunciar el Evangelio a los pobres, para anunciar a los cautivos la libertad, y a los ciegos, la vista. Para dar libertad a los oprimidos; para anunciar el año de gracia del Señor.” Y, enrollando el libro, lo devolvió al que le ayudaba y se sentó. Toda la sinagoga tenía los ojos fijos en él. Y él se puso a decirles: “Hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oír.” Y todos le expresaban su aprobación y se admiraban de las palabras de gracia que salían de sus labios.

SANTORAL:
Santos: Nicanor, mártir; Agatón, Marciano, presbíteros; Aldo, Gonzalo, confesores; Guillermo (=Willian, Billy), Juan el Bueno, Patrocinio y Domiciano, obispos; Pedro Urseolo, monje; Leonia Francisca de Sales Aviat, beata.

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SAN PEDRO DE ORSÉOLO 928-987
Miembro de una rica familia veneciana, era un buen soldado, capitán de flotas guerreras y vencedor de piratas, cuando se acerca el fin del primer milenio y Venecia va a iniciar su época más gloriosa de poderío y fastuosidad. Posiblemente, también activo conspirador en tiempos del dux Pedro IV Candiano, quien perecerá en una revuelta cuando intentaba proclamarse rey.
Le sucede como dux este Pedro del que ahora se trata, del clan de los Orseoli, y durante unos años se le juzga excelente gobernante que pone orden en la ciudad. Sabemos de él que tenía una esposa y un hijo, y que era hombre justo y muy piadoso, con buena fama entre los venecianos.
Hasta que un día de septiembre de 978, sin avisar a nadie, sin prevenir siquiera a los suyos, renuncia a todos los honores y a la fortuna, sale de Venecia ocultamente y marcha peregrinando a un monasterio del Pirineo rosellonés, San Miguel de Cuxá, donde se hace monje benedictino.
No le bastará una decisión tan radical, y al cabo de unos años elige una vida aún más solitaria, será ermitaño cerca del monasterio, hasta que muere en olor de santidad, florecen los milagros que la confirman y siglos después le canoniza la Iglesia.
La santidad es siempre un itinerario de la dispersión a la unidad, del mundo a Dios, y en este caso de san Pedro de Orséolo se representa desde el balcón del Adriático y sus palacios de Venecia a un rinconcito de los Pirineos, a una celda desnuda, y por fin a una simple ermita en la montaña. Desde la grandeza aparente a la invisible, así se traza el camino de santo dux