Liturgia y santoral 11/10/16 ML: Sta. SOLEDAD TORRES

Memoria libre: SANTA SOLEDAD TORRES ACOSTA, virgen
Gálatas 5, 1-6
Da lo mismo estar circuncidado o no; lo único que cuenta es una fe activa en la práctica del amor
Hermanos: Para vivir en libertad, Cristo nos ha liberado.
Por tanto, manteneos firmes, y no os sometáis de nuevo al yugo de la esclavitud.
Mirad lo que os digo yo, Pablo: si os circuncidáis, Cristo no os servirá de nada. Lo afirmo de nuevo: el que se circuncida tiene el deber de observar la ley entera. Los que buscáis la justificación por la ley habéis roto con Cristo, habéis caído fuera del ámbito de la gracia.
Para nosotros, la esperanza de la justificación que aguardamos es obra del Espíritu, por medio de la fe, pues, en Cristo Jesús, da lo mismo estar circuncidado o no estarlo; lo único que cuenta es una fe activa en la práctica del amor.
Salmo responsorial: 118
Señor, que me alcance tu favor.
Señor, que me alcance tu favor, / tu salvación según tu promesa. R.
No quites de mi boca las palabras sinceras, / porque yo espero en tus mandamientos. R.
Cumpliré sin cesar tu voluntad, / por siempre jamás. R.
Andaré por un camino ancho, / buscando tus decretos. R.
Serán mi delicia tus mandatos, / que tanto amo. R.
Levantaré mis manos hacia ti / recitando tus mandatos. R.
Lucas 11, 37-41
Dad limosna, y lo tendréis limpio todo
En aquel tiempo, cuando Jesús terminó de hablar, un fariseo lo invitó a comer a su casa. Él entró y se puso a la mesa. Como el fariseo se sorprendió al ver que no se lavaba las manos antes de comer, el Señor le dijo: “Vosotros, los fariseos, limpiáis por fuera la copa y el plato, mientras por dentro rebosáis de robos y maldades.
¡Necios! El que hizo lo de fuera, ¿no hizo también lo de dentro? Dad limosna de lo de dentro, y lo tendréis limpio todo.”

SANTORAL:
Santa Madre de Dios de Begoña.
Santos: María Soledad Torres Acosta, fundadora de las Siervas de María; Nicasio, Germán, obispos; Quirino, Anastasio, presbíteros; Escubículo, Plácido, Ginés, Probo, Andrónico, Sármatas, Zanaida, Filonila, mártires; Venancio, abad; Sisinio, arzobispo.

Imagen
SANTA SOLEDAD TORRES ACOSTA 1826-1887
El 2 de diciembre de,1826, en el Madrid que sueña con la revolución, la libertad y el progreso, nace en la calle de la Flor Baja, cerca de la actual Plaza de España, dentro del hogar de un sencillo industrial la que habría de ser la fundadora de las Siervas de María, Viviana Antonia Manuela Torres Acosta. De niña era muy piadosa y caritativa, y quería hacerse monja de la orden de santo Domingo, pero no pudo ser, oye a sus veinticinco años hablar de la idea alimentada por un sacerdote de la parroquia de San José, del barrio de Chamberí, don Miguel Martínez, quiere reunir a unas cuantas mujeres para que cuiden a los enfermos desamparados, quiere este celoso pastor atender a los enfermos de los suburbios en su indigencia física y espiritual, valiéndose de algunas piadosas mujeres que les asistan en sus propios domicilios y les dispongan a bien morir. Aun cuando la delicada salud de la muchacha parece desaconsejar tal empresa, al fin ante sus insistencias es admitida, junto con otras seis compañeras, y toma el hábito del nuevo Instituto el 15 de agosto de 1851, cambiando su nombre de pila por el de María Soledad. Su prudencia y tesón la colocan pronto al frente de la comunidad que precisa de semejantes cualidades para subsistir en vista de los problemas que la rodean de fuera y aun de dentro del propio Instituto, cuya dureza de vida va saturando a casi todas las compañeras de fundación. La maledicencia se cebará contra la Madre Soledad hasta ser depuesta de su cargo e incluso obligada a apartarse de la casa madre de la fundación, tras haber soportado no pocas incorrecciones domésticas. Sin embargo, estas pruebas no hacen sino acrisolar más aún su espíritu y Dios la vuelve a poner al frente de la obra, que había llegado al borde de la disolución. Aquella mujer insignificante resuelve los problemas con dos métodos que aplica tenazmente, la oración y el trabajo.
Los conflictos, como la revolución del 68 que la sorprende en Valencia, no la frenan, sino que la empujan, el instituto se extiende por España y América, y un siglo después de su muerte la recordamos como una gran figura de la caridad que presta por amor de Dios un callado servicio mientras el mundo grita.
En esta nueva etapa las Siervas de María ven pronto incrementada su familia con cuarenta nuevas fundaciones, casi todas debidas a las gestiones de la Madre Soledad, que alterna estas tareas con las labores más humildes de la vida doméstica. Muere, por fin, en Madrid, tras breve pero penosa enfermedad, en 1887.