Liturgia y santoral 12/10/16 Fiesta: VIRGEN DEL PILAR

Fiesta: NUESTRA SEÑORA DEL PILAR
– 1Cro 15,3-4.15-16;16,1-2. Metieron el arca de Dios y la instalaron en el centro de la tienda que David le había preparado.
o bien: Hch 1,12-14. Se dedicaban a la oración, junto con María, la madre de Jesús.
– Sal 26. R. El Señor me ha coronado, sobre la columna me ha exaltado.
Lc 11,27-28. Dichoso el vientre que te llevó
27 Sucedió que, estando él diciendo estas cosas, alzó la voz una mujer de entre la gente, y dijo: «¡Dichoso el seno que te llevó y los pechos que te criaron!» 28 Pero él dijo: «Dichosos más bien los que oyen la Palabra de Dios y la guardan.»

SANTORAL:
Nuestra Señora del Pilar
Santos: Domnina, Evagrio, Prisciano, Edistio, mártires; Maximiliano; Walfrido, Monas, Salvino, obispos; Eustaquio, presbítero; Seafín, confesor; Amelio, Amigo, Fiacra, Florencio, mártires.

NUESTRA SEÑORA DEL PILAR
«Tú permaneces como la columna que guiaba y sostenía al pueblo en el desierto». María, asentada en el pilar de su basílica. Los zaragozanos, han sido de siempre un punto de apoyo imbatible de la fe del pueblo español. Se ha puesto recientemente en tela de juicio el valor histórico del dato de la predicación del Apóstol Santiago en España y, por lo mismo, la garantía de la visita que le hiciera María pidiéndole que le edificara un santuario.
Por desgracia, la persecución de Diocleciano destruyó por el fuego los archivos de la primitiva Iglesia. Pero, sea cual fuere la verosimilitud histórica de tales hechos, es incuestionable, ya desde el siglo noveno por lo menos, la piedad de los reyes y el pueblo entero para Nuestra Señora del Pilar. Señalada su fiesta por el papa Clemente XII en el día 12 de octubre, los destellos de ese bendito Pilar irradiaron hasta el otro extremo del océano Atlántico, a donde en un 12 de octubre llegaba a bordo de las carabelas descubridoras, capitaneadas no en vano por la nao Santa María, «la luz de la fe». Cuando Pío XII, el 14 de febrero de 1958, concedía a todas las iglesias de España, Iberoamérica y Filipinas «la misa propia de la Bienaventurada Virgen María del Pilar», abrazaba en un lazo de hermandad de fe a un rosario de pueblos nuevos y viejos para que, con la unidad de un mismo idioma castellano, felicitaran una vez más a María «porque el Poderoso ha hecho grandes obras por ella» y le rogaran su intercesión para «permanecer firmes en la fe y generosos en el amor.