Liturgia y santoral 16/11/13 ML: Beato Edmija

Memoria libre: Beato Edmija (Isidoro) Primo Rodríguez, mártir
– Sab 18, 14-16; 19, 6-9. Se vio el mar Rojo convertido en camino practicable, y retozaban como corderos.
– Sal 104. R. Recordad las maravillas que hizo el Señor.
– Lc 18, 1-8. Dios hará justicia a sus elegidos que aclaman ante él
En aquel tiempo, Jesús, para explicar a los discípulos cómo tenían que orar siempre sin desanimarse, les propuso esta parábola: “Había un juez en una ciudad que ni temía a Dios ni le importaban los hombres. En la misma ciudad había una viuda que solía ir a decirle: “Hazme justicia frente a mi adversario.” Por algún tiempo se negó, pero después se dijo: “Aunque ni temo a Dios ni me importan los hombres, como esta viuda me está fastidiando, le haré justicia, no vaya a acabar pegándome en la cara.”” Y el Señor añadió: “Fijaos en lo que dice el juez injusto; pues Dios, ¿no hará justicia a sus elegidos que le gritan día y noche?; ¿o les dará largas? Os digo que les hará justicia sin tardar. Pero, cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará esta fe en la tierra?”

SANTORAL:
Santos: Margarita de Escocia, reina; Matilde, Inés, vírgenes; Balsamia, Elpidio, Marcelo, Emilión, Eustoquio, confesores; Euquerio, Fidencio, Edmundo, obispos; Marino, Segundo, Frontón, Rufino, Marcos, Valerio, Roque González y compañeros mártires; Otmaro, abad; Patrocinio, eremita.

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Beato Edmija (Isidoro) Primo (1881-1936) Nacido en Adalia, Valladolid, el 4 de abril de 1881
Poco tiempo después del comienzo de la guerra civil en España, en 1936, el Frente Popular en la Provincia de Almería dio orden de arrestar a todos los enemigos de la revolución, en particular los sacerdotes y los religiosos. Cinco de los Hermanos fueron detenidos en su escuela, y los otros dos en la calle cuando iban a echar al correo cartas para su familia.
Con muchos otros, estos prisioneros fueron encerrados en prisiones improvisadas, donde fueron sometidos a privaciones, malos tratos y burlas.
La noche del 29 de agosto, dos obispos y otras 15 personas fueron llevadas a un lugar aislado, donde los pusieron en fila y los fusilaron. La noche siguiente, 30 de agosto, los Hermanos Hedmigio, Amalio y Valerio fueron transportados a los alrededores de Tabernas donde fueron asesinados de un balazo en la cabeza y sus cuerpos fueron arrojados en un pozo profundo. El 8 de septiembre, los Hermanos Evencio y Teodomiro fueron fusilados cerca de la carretera y sus cuerpos quedaron abandonados allí mismo. Los Hermanos Aurelio y José corrieron la misma suerte el 12 de septiembre; sus cuerpos fueron también echados a un pozo. Los obispos y los Hermanos fueron condenados a muerte sin juicio, por el crimen de haber profesado y enseñado la fe católica.