Liturgia y santoral 19/9/14 ML: S. JENARO

Memoria libre: SAN JENARO, obispo y mártir
– 1Cor 15, 12-20. Si Cristo no ha resucitado, vuestra fe no tiene sentido.
– Sal 16. R. Al despertar me saciaré de tu semblante, Señor.
– Lc 8, 1-3. Algunas mujeres acompañaban a Jesús y lo ayudaban con sus bienes
1 Y sucedió a continuación que iba por ciudades y pueblos, proclamando y anunciando la Buena Nueva del Reino de Dios; le acompañaban los Doce,
2 y algunas mujeres que habían sido curadas de espíritus malignos y enfermedades: María, llamada Magdalena, de la que habían salido siete demonios,
3 Juana, mujer de Cusa, un administrador de Herodes, Susana y otras muchas que les servían con sus bienes.

SANTORAL:
Santos: Jenaro, obispo y mártir; Teodoro, Eustoquio, Secuano, obispos; Festo, Sosio, Próculo, diáconos; Desiderio, Félix, Constancia, Eustoquio, Acucio, Trófimo, Sabacio, Dorimedonte, Peleo, Nilo, Elías, mártires; Pomposa, virgen y mártir; María de Cervellón, Emilia María Guillermina Rodat, fundadora de las HH. de la Sagrada Familia; Alfonso de Orozco (beato), presbítero; María de Cervellón o de Socors, fundadora.

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SAN JENARO +305
San Jenaro, obispo de Benevento, padeció el martirio en Puzzol el año 305 junto con otros seis cristianos: Festo, diácono; Desiderio, lector de la iglesia de Benevento; Socio, diácono de Misene; Próculo, diácono de Puzzol, y dos seglares de esta misma ciudad, Eutiquio y Acucio. Según el examen de sus reliquias efectuado en 1964, Jenaro parece que fue un joven (alrededor de treinta y cinco años), de buena estatura. Fue decapitado a las afueras de la ciudad y su cuerpo se depositó no lejos de Puzzol, pero en territorio de Nápoles, en Marciano. Entre el 413 y 431 fueron transportadas sus reliquias a las afueras de Nápoles, a las catacumbas que llevan su nombre y que son, sin lugar a dudas, el más importante de los cementerios paleocristianos de los alrededores de Roma. A partir de esta época se honraba ya a San Jenaro como patrono protector de la ciudad de Nápoles, que ha acudido siempre a él en el correr de los siglos en los momentos de peligro, en especial con ocasión de las catastróficas erupciones del Vesubio. Hacia el año 831, un príncipe Benevento se apoderó de las reliquias del Santo y se las llevó; pero en 1497 volvieron a Nápoles, en cuya catedral reciben veneración. Por ese tiempo, hacía ya un siglo que se había producido el célebre «milagro de la sangre de San Jenaro» (atestado desde 1389). Desde la Alta Edad Media, el culto de este Santo Mártir – superó ampliamente las fronteras de la Compañía alcanzando a todos los continentes. Uno de los parajes más bellos del universo, la bahía de Río de Janeiro, da testimonio a la popularidad de que goza en la América latina