Liturgia y santoral 22/9/17 VIERNES

FERIA
Primera lectura
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a Timoteo (6,2c-12):

Esto es lo que tienes que enseñar y recomendar. Si alguno enseña otra cosa distinta, sin atenerse a las sanas palabras de nuestro Señor Jesucristo y a la doctrina que armoniza con la piedad, es un orgulloso y un ignorante, que padece la enfermedad de plantear cuestiones inútiles y discutir atendiendo sólo a las palabras. Esto provoca envidias, polémicas, difamaciones, sospechas maliciosas, controversias propias de personas tocadas de la cabeza, sin el sentido de la verdad, que se han creído que la piedad es un medio de lucro. Es verdad que la piedad es una ganancia, cuando uno se contenta con poco. Sin nada vinimos al mundo, y sin nada nos iremos de él. Teniendo qué comer y qué vestir nos basta. En cambio, los que buscan riquezas caen en tentaciones, trampas y mil afanes absurdos y nocivos, que hunden a los hombres en la perdición y la ruina. Porque la codicia es la raíz de todos los males, y muchos, arrastrados por ella, se han apartado de la fe y se han acarreado muchos sufrimientos. Tú, en cambio, hombre de Dios, huye de todo esto; practica la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia, la delicadeza. Combate el buen combate de la fe. Conquista la vida eterna a la que fuiste llamado, y de la que hiciste noble profesión ante muchos testigos.

Salmo
Sal 48

R/. Dichosos los pobres en el espíritu,
porque de ellos es el reino de los cielos

¿Por qué habré de temer los días aciagos,
cuando me cerquen y acechen los malvados,
que confían en su opulencia
y se jactan de sus inmensas riquezas,
si nadie puede salvarse ni dar a Dios un rescate? R/.

Es tan caro el rescate de la vida,
que nunca les bastará
para vivir perpetuamente
sin bajar a la fosa. R/.

No te preocupes si se enriquece un hombre
y aumenta el fasto de su casa:
cuando muera, no se llevará nada,
su fasto no bajará con él. R/.

Aunque en vida se felicitaba:
«Ponderan lo bien que lo pasas»,
irá a reunirse con sus antepasados,
que no verán nunca la luz. R/.

Evangelio
Lectura del santo evangelio según san Lucas (8,1-3):

En aquel tiempo, Jesús iba caminando de ciudad en ciudad y de pueblo en pueblo, predicando el Evangelio del reino de Dios; lo acompañaban los Doce y algunas mujeres que él había curado de malos espíritus y enfermedades: María la Magdalena, de la que habían salido siete demonios; Juana, mujer de Cusa, intendente de Herodes; Susana y otras muchas que le ayudaban con sus bienes.

SANTORAL:
• Santa Basila de Roma, San Emeramo de Ratisbona, Santa Emérita de Roma, Papa San Félix IV, San Florencio, San Ignacio de Sandone, Santa Iraides vírgen y mártir, San Lautón de Coutances, San Mauricio, Santa Salaberga, Santino obispo, San Silvano de Levroux.
• Beato Aurelio Ample Alcaide, Beato Carlos Navarro, Beato David Carlos de Vergara, Beato Dionisio Pamplona, Beato Enrique Canadell, Beato Faustino Oteiza, Beato Florentín Felipe, Beato Francisco Carceller, Beato Germán Gozalvo Andreu, Beato Ignacio Casanovas, Beato José Ferrer Esteve, Beato José Marchandon, Beato Juan Agramunt, Beato Luis Maria Monti, Beato Manuel Segura López, Beato María de la Purificación Vidal Pastor, Beato Matías Cardona, Beato Otón de Morimond, Beato Vicente Sicluna Hernández.

Imagen
San Mauricio (llamado también Morris o Nanito”) es un santo cristiano. Era el comandante de la legendaria Legión Tebana y murió martirizado a finales del siglo III.
La Legión Tebana, integrada sólo por cristianos procedentes de Egipto, recibió órdenes de partir hacia Galia para auxiliar al emperador Maximiano contra la revuelta bagauda. Aunque combatieron valientemente, rehusaron obedecer la orden imperial de perseguir a los cristianos, por lo que fueron diezmados. Al negarse por segunda vez, todos los integrantes de la Legión Tebana fueron ejecutados. El lugar en que supuestamente tuvieron lugar estos hechos, conocido como Agaunum, es ahora la sede de la abadía de Saint Maurice, en el cantón suizo de Valais.

San Mauricio con los mártires de la Legión Tebana.
Esta es la versión más antigua de la historia del martirio de la Legión Tebana, de acuerdo con la carta que Euquerio, obispo de Lyon (c. 434 – 450) dirigió al también obispo Salvio. En otras versiones varía la causa del martirio, y los legionarios son ejecutados por negarse a hacer sacrificios a los dioses romanos.