Liturgia y santoral 24/9/16 ML: VIRGEN DE LA MERCED

Memoria libre: NUESTRA SEÑORA DE LA MERCED
Acuérdate de tu Hacedor durante tu juventud,
Disfruta mientras eres muchacho y pásalo bien en la juventud; déjate llevar del corazón, de lo que atrae a los ojos; y sabe que Dios te llevará a juicio para dar cuenta de todo.
Rechaza las penas del corazón y rehuye los dolores del cuerpo: niñez y juventud son efímeras.
Acuérdate de tu Hacedor durante tu juventud, antes de que lleguen los días aciagos
y alcances los años en que dirás: “No les saco gusto.”
Antes de que se oscurezca la luz del sol, la luna y las estrellas, y a la lluvia siga el nublado.
Ese día temblarán los guardianes de casa y los robustos se encorvarán, las que muelen serán pocas y se pararán, las que miran por las ventanas se ofuscarán, las puertas de la calle se cerrarán y el ruido del molino se apagará, se debilitará el canto de los pájaros, las canciones se Irán callando, darán miedo las alturas y rondarán los terrores.
Cuando florezca el almendro, y se arrastre la langosta, y no dé gusto la alcaparra, porque el hombre marcha a la morada eterna, y el cortejo fúnebre recorre las calles.
Antes de que se rompa el hilo de planta, y se destroce la copa de oro, y se quiebre el cántaro en la fuente, y se raje la polea del pozo, y el polvo vuelva a la tierra que fue, y el espíritu vuelva a Dios, que lo dio.
Vanidad de vanidades, dice Qohelet, todo es vanidad.
Salmo responsorial: 89
Señor, tú has sido nuestro refugio de generación en generación.
Tú reduces el hombre a polvo, / diciendo: “Retornad, hijos de Adán.” / Mil años en tu presencia / son un ayer, que pasó; / una vela nocturna. R.
Los siembras año por año, / como hierba que se renueva: / que florece y se renueva por la mañana, / y por la tarde la siegan y se seca. R.
Enséñanos a calcular nuestros años / para que adquiramos un corazón sensato. / Vuélvete, Señor, ¿hasta cuándo? / Ten compasión de tus siervos. R.
Por la mañana sácianos de tu misericordia, / y toda nuestra vida será alegría y júbilo. / Baje a nosotros la bondad del Señor / y haga prósperas las obras de nuestras manos. R.
Lucas 9, 43b-45
Al Hijo del hombre lo van a entregar. Les daba miedo preguntarle sobre el asunto
En aquel tiempo, entre la admiración general por lo que hacía, Jesús dijo a sus discípulos: “Meteos bien esto en la cabeza: al Hijo del hombre lo van a entregar en manos de los hombres. Pero ellos no entendían este lenguaje; les resultaba tan oscuro, que no cogían el sentido. Y les daba miedo preguntarle sobre el asunto”.

SANTORAL:
Nuestra Señora de la Merced. Santos: Ama, virgen; Andoquio, Tirso, Félix, Pacífico, Pafnucio, Pablo, Tata, Sabiniano, Máximo, Rufo, Eugenio, mártires; Anatolón, Roberto, confesores; Gerardo, Rústico, obispos; Esteban, rey de Serbia; Terencio, patriarca; Geremaro, abad.

NUESTRA SEÑORA DE LA MERCED
Con el voto solemne especialísimo de consagrarse a libertar a los cristianos prisioneros de los sarracenos, quedándose personalmente como rehenes en vez del cautivo, cuando no bastaran los rescates, se crea en Barcelona, a primeros de agosto de 1218, la Orden de Nuestra Señora de la Merced para la redención de cautivos.
Es su fundador y primer religioso San Pedro Nolasco; y con él, el dominico San Raimundo de Peñafort y el Rey Jaime I de Aragón, que juntamente con su apoyo, les distingue sobre el hábito blanco con el escudo del reino.
Los tres fundadores siempre proclamaron que aquella iniciativa no había sido suya sino de una merced y una inspiración de la Reina y Madre de Misericordia.
Y a través de esta su Orden, redentora como su Hijo, Nuestra Señora de la Merced multiplica tanto sus misericordias a lo largo de los siglos, entre los prisioneros de los sarracenos, que su invocación se difunde también entre quienes padecen el todavía más trágico cautiverio del alma.
Y llega a hacerse en la cristiandad un nombre familiar: el de Santa María de las Mercedes.
El culto a Nuestra Señora de la Merced se extendió muy pronto por Cataluña y por toda España, por Francia y por Italia, a partir del siglo Xlll. El año 1265 aparecieron las primera monjas mercedarias. Los mercedarios estuvieron entre los primeros misioneros de América. En la Española o República Dominicana, por ejemplo, misionó Fray Gabriel Téllez (Tirso de Molina).
Barcelona se gloría de haber sido escogida por la Virgen de la Merced como lugar de su aparición y la tiene por celestial patrona. ”¡Princesa de Barcelona, protegiu nostra ciutat!”.
En el museo de Valencia hay un cuadro de Vicente López en el que varias figuras vuelven su rostro hacia la Virgen de la Merced, como implorándola, mientras la virgen abre sus brazos y extiende su manto, cubriéndolos a todos con amor , reflejando así su título de Santa María