Liturgia y santoral 25/10/14 ML: Sta. MARÍA EN SÁBADO

Memoria libre: SANTA MARÍA EN SÁBADO
– Ef 4, 7-16. Cristo es la cabeza; de él todo el cuerpo se procura el crecimiento.
– Sal 121. R. Vamos alegres a la casa del Señor.
– Lc 13, 1-9. Si no os convertís todos pereceréis de la misma manera
1 En aquel mismo momento llegaron algunos que le contaron lo de los galileos, cuya sangre había mezclado Pilato con la de sus sacrificios.
2 Les respondió Jesús: «¿Pensáis que esos galileos eran más pecadores que todos los demás galileos, porque han padecido estas cosas?
3 No, os lo aseguro; y si no os convertís, todos pereceréis del mismo modo.
4 O aquellos dieciocho sobre los que se desplomó la torre de Siloé matándolos, ¿pensáis que eran más culpables que los demás hombres que habitaban en Jerusalén?
5 No, os lo aseguro; y si no os convertís, todos pereceréis del mismo modo.»
6 Les dijo esta parábola: «Un hombre tenía plantada una higuera en su viña, y fue a buscar fruto en ella y no lo encontró.
7 Dijo entonces al viñador: “Ya hace tres años que vengo a buscar fruto en esta higuera, y no lo encuentro; córtala; ¿para qué va a cansar la tierra?”
8 Pero él le respondió: “Señor, déjala por este año todavía y mientras tanto cavaré a su alrededor y echaré abono,
9 por si da fruto en adelante; y si no da, la cortas.”»

SANTORAL:
Santos: Crisanto, Daría, Crispín, Crispiniano, Proto, Jenaro, Teodosio, Lucio, Marcos, Miniato, Claudio, Valentín, Engracia, mártires; Cleto, confesor; Bonifacio I, papa; Frontón, obispo; Frutos de Segovia, eremita.

Imagen
CUARENTA MÁRTIRES DE INGLATERRA Y GALES (S. XVI Y XVII)
En 1970 la Iglesia canonizó conjuntamente a todos estos católicos ingleses y galeses que perseveraron en su fe hasta el martirio durante las persecuciones decretadas por diversos monarcas (sobre todo la reina Isabel I) desde que Enrique VIII se separó de la obediencia de Roma. La tolerancia y el fair play aún no se reconocían como virtudes británicas.
Ser católico era considerado como una traición a la Corona, y estos súbditos desleales que por el solo hecho de sus creencias conspiraban ya contra la paz del reino, tenían que morir en la horca. Y así murieron estos cuarenta mártires que representan a otros muchos ingleses de la fidelidad.
Entre ellos hay madres de familia como Margaret Clitherow, viudas como Anne Line, nobles como Philip Howard, conde de Surrey, oscuros seglares como el maestro galés Richard Gwyn, y sacerdotes como Cuthbert Mayne, John Payne, John Almond o John Kemble.
Está luego una larga lista de religiosos entre los que figuran cartujos, agustinos, benedictinos y franciscanos, sin olvidar a los jesuitas, la orden más activa y arriesgada en la defensa y mantenimiento de lo que se llamaba oficialmente la antigua fe: Robert Southwell, Henry Walpole, Nicholas Owen, Thomas Garnet, Henry Morse y el más célebre de todos, Edmund Campion (1540-1581), cuya vida escribió Evelyn Waugh.
Como se ve, apellidos muy ingleses y galeses, una prodigiosa constelación de obstinados que no renuncian a su fe cuando el poder civil decide que ahora hay que dejar de creer en aquello y creer en esto otro porque así lo manda