Liturgia y santoral 28/5/14 MIÉRCOLES

FERIA
– Hch 17, 15. 22-18, 1. Eso que veneráis sin conocerlo, os lo anuncio yo.
– Sal 148. R. Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.
– Jn 16, 12-15. El Espíritu de la verdad os guiará hasta la verdad plena
12 Mucho tengo todavía que deciros, pero ahora no podéis con ello.
13 Cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad completa; pues no hablará por su cuenta, sino que hablará lo que oiga, y os anunciará lo que ha de venir.
14 El me dará gloria, porque recibirá de lo mío y os lo anunciará a vosotros.
15 Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso he dicho: Recibirá de lo mío y os lo anunciará a vosotros.

SANTORAL:
Santos: Justo, Senador, Germán, Nicéforo, Podio, Juvenal, Lanfranco, obispos; Emilio, Félix, Priamo, Feliciano, Crescente, Luciano, Eladio, Pablo, Elconida, Dioscórides, Carauno, Víctor, mártires; Eugenio, Justo, confesores; Guillermo, eremita.

Imagen
San Germán de París (también llamado Germanus) fue un obispo de París que fue canonizado en el año 754. Nació en el año 496 cerca de Autun, Saône-et-Loire y falleció en París el 28 de mayo de 576.
Estudió en Avalon y también en Luzy guiado por su primo Scapilion, quien era sacerdote. A la edad de 34 años fue ordenado sacerdote por San Agripino de Autun, siendo nombrado abad de Saint-Symphorien, cerca de esa misma localidad. Su virtud característica fue el amor por los pobres, manifestándose tan fuertemente su entrega por los demás, que sus monjes se rebelaron, temiendo que regalara todo lo que tenían. Debido a que estaba en París en el año 555, cuando el obispo Eusebio murió, Childeberto I lo retuvo y, con el consentimiento unánime del clero y del pueblo, fue consagrado a la sede vacante.
Bajo su influencia, se dice que el rey, quien se había entregado a la vida mundana, se convirtió y desde entonces llevó una vida de acuerdo a los valores cristianos. En su nuevo cargo, el Obispo continuó la práctica de las virtudes y las austeridades de su vida monástica, y trabajó para disminuir los males causados por las incesantes guerras y la vida licenciosa de los nobles. Asistió al tercero y cuarto Concilios de París en los años 557 y 573 respectivamente, y también al segundo Concilio de Tours en 566. Convenció al rey de que erradicara las prácticas paganas que aún existían en el país franco, y también para que prohibiera los excesos que se llevaban a cabo en la mayoría de las celebraciones cristianas