Liturgia y santoral 6/2/13 MO: S. Fco. S. Miguel y comp.

Memoria obligatoria: San Francisco de San Miguel, san Pablo Miki y compañeros mártires del Japón
– Heb 12, 4-7. 11-15. El Señor reprende a los que ama.
– Sal 102. R. La misericordia del Señor dura desde siempre para los que lo temen.
– Mc 6, 1-6. No desprecian a un profeta más que en su tierra
En aquel tiempo, fue Jesús a su pueblo en compañía de sus discípulos. Cuando llegó el sábado, empezó a enseñar en la sinagoga; la multitud que lo oía se preguntaba asombrada: “¿De dónde saca todo eso? ¿Qué sabiduría es ésa que le han enseñado? ¿Y esos milagros de sus manos? ¿No es éste el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago y José y Judas y Simón? Y sus hermanas ¿no viven con nosotros aquí?” Y esto les resultaba escandaloso.
Jesús les decía: “No desprecian a un profeta más que en su tierra, entre sus parientes y en su casa.” No pudo hacer allí ningún milagro, sólo curó algunos enfermos imponiéndoles las manos. Y se extrañó de su falta de fe. Y recorría los pueblos de alrededor enseñando.

SANTORAL:
Santos: Pablo Miki y compañeros protomártires de Japón; Dorotea y Teófilo, Saturnino, Revocata, Antoniano, mártires; Guarino, cardenal; Amando, obispo; Amancio, Gelasio, confesores

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San Francisco de San Miguel
Solo un vecino de La Parrilla puede describir la devoción que siente por su patrón San Francisco de San Miguel (Francisco de Burgos Gutiérrez), nacido en la localidad en el año 1549. Su intensa vida como fraile franciscano, tras un periplo por distintos conventos españoles, le llevó a Manila ante la falta de religiosos, hasta que en mayo de 1593 partió de Filipinas para llegar hasta Japón después de treinta días de navegación.
Una vez allí, y debido a un incidente ocurrido con un barco español, el emperador nipón decidió apresar a todos los misioneros en diciembre de 1596 y pocos meses después, tras ser trasladado a la cárcel con las manos atadas y donde se le cortó un trozo de oreja, ‘el padre conciencia’ como le llamaban, fue crucificado -clavado en una cruz y atravesado por dos lanzas en forma de aspa-, la mañana del 5 de febrero de 1597 junto a otros 25 misioneros.
Entonces, beatificado por el Pontífice Urbano VIII en 1627 y canonizado por el Papa Pío IX en 1862, también los parrillanos pocos años después de su trágica muerte construyeron una capilla sobre el solar de la casa en la que nació, la actual ermita de San Francisco de San Miguel, de estilo barroco, con una sola nave entre pilastras adosadas cubierta de arista con yeserías, con crucería la capilla mayor y con una escultura de vestir del santo en su interior