Liturgia y santoral 7/11/16 LUNES

FERIA
Tito 1, 1-9
Establece presbíteros, siguiendo las instrucciones que te di
Pablo, siervo de Dios y apóstol de Jesucristo, para promover la fe de los elegidos de Dios, y el conocimiento de la verdad, según la piedad apoyada en la esperanza de la vida eterna.
Dios, que no miente, había prometido esa vida desde tiempos inmemoriales; al llegar el momento, la ha manifestado abiertamente con la predicación que se me ha confiado, según lo dispuso Dios, nuestro salvador.
Querido Tito, verdadero hijo mío en la fe que compartimos; te deseo la gracia y la paz de Dios Padre y de Cristo Jesús, salvador nuestro.
Mi intención al dejarte en Creta era que pusieras en regla lo que faltaba y establecieses presbíteros en cada ciudad, siguiendo las instrucciones que te di.
El candidato, que sea un hombre sin tacha, fiel a su única mujer, con hijos creyentes, que no sean indóciles ni acusados de mala conducta.
Porque el obispo, siendo administrador de Dios, tiene que ser intachable, no arrogante ni colérico, no dado al vino ni pendenciero, ni tampoco ávido de ganancias.
Al contrario, ha de ser hospitalario, amigo de lo bueno, prudente, justo, fiel, dueño de sí.
Debe mostrar adhesión a la doctrina cierta, para ser capaz de predicar una enseñanza sana y de rebatir a los adversarios.
Salmo responsorial: 23
Éste es el grupo que viene a tu presencia, Señor.
Del Señor es la tierra y cuanto la llena, / el orbe y todos sus habitantes: / él la fundó sobre los mares, / él la afianzó sobre los ríos. R.
¿Quién puede subir al monte del Señor? / ¿Quién puede estar en el recinto sacro? / El hombre de manos inocentes / y puro corazón, / que no confía en los ídolos. R.
Ése recibirá la bendición del Señor, / le hará justicia el Dios de salvación. / Éste es el grupo que busca al Señor, / que viene a tu presencia, Dios de Jacob. R.
Lucas 17, 1-6
Si siete veces vuelve a decirte: “Lo siento”, lo perdonarás
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Es inevitable que sucedan escándalos; pero !ay del que los provoca! Al que escandaliza a uno de estos pequeños, más le valdría que le encajaran en el cuello una piedra de molino y lo arrojasen al mar. Tened cuidado. Si tu hermano te ofende, repréndelo; si se arrepiente, perdónalo; si te ofende siete veces en un día y siete veces vuelve a decirte: “Lo siento”, lo perdonarás”.
Los apóstoles le pidieron al Señor: “Auméntanos la fe”. El Señor contestó: “Si tuvierais fe como un granito de mostaza, diríais a esa morera: “Arráncate de raíz y plántate en el mar”, y os obedecería”.

SANTORAL:
Jacinto María Castañeda, presbítero; Israel, Gualtero y Teobaldo, religiosos; Beatos Francisco de Jesús, María José Palau y Quer; Herculano, obispo y mártir; Aucto, Taurión, Tesalónico, Melasipo, Amaranto, Antonio, Carina, Hierón, Nicandro, Esiquio, Ernesto y Engelberto, mártires; Florencio, Prosdócimo, Águilas y Rufo, obispos.

Imagen
SAN WILIBRORDO 658-739
Anglosajón de la Nortumbria, hijo de un noble, se formó en el monasterio de Ripon con san Wilfrido, y de él aprendió los dos ideales que fueron el norte de su vida: la fidelidad a Roma y las ansias misioneras, el ancla y el vuelo, la raíz y las alas.
Cuando su maestro estaba empeñado en conflictos de jurisdicción, pasó a Irlanda, y allí le encontramos en Rathmelsigi, donde se le ordena de sacerdote en el 688. Dos años después, con doce monjes más, irá a evangelizar aquella Europa bárbara e idólatra por la que se sentía llamado.
Frisia ya había oído la voz de Wilfrido, pero será Wilibrordo el gran apóstol de estas tierras; el papa Sergio I (tras una estancia en Roma, porque quiere que todas sus empresas tengan la bendición del sucesor de Pedro) le consagra arzobispo con sede en Utrecht, y hacia el año 700 establece un segundo centro misional en el monasterio de Echternach, en el Luxemburgo.
La evangelización se apoya, como suele ocurrir, en situaciones políticas más o menos inestables (el mayordomo de palacio del rey de los francos, Pipino de Heristal, fue uno de sus sostenes), y cuando los frisones se alzan contra los francos Wilibrordo y los suyos tienen que replegarse por un tiempo.
Hasta que con la paz vuelven a su labor, exploran Dinamarca y otros reinos vecinos, y antes de morir el santo ve asegurada la continuidad con el joven san Bonifacio, otro anglosajón que evangelizará la Germania. El camino que señaló Wilfrido lo anduvo Wilibrordo hasta que otro gran misionero de las islas, Bonifacio, amplía el horizonte sabiendo que otros también le sucederán