Liturgia y santoral 8/11/17 MIÉRCOLES

FERIA
Primera lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos (13,8-10):

A nadie le debáis nada, más que amor; porque el que ama a su prójimo tiene cumplido el resto de la ley. De hecho, el «no cometerás adulterio, no matarás, no robarás, no envidiarás» y los demás mandamientos que haya, se resumen en esta frase: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo.» Uno que ama a su prójimo no le hace daño; por eso amar es cumplir la ley entera.

Salmo
Sal 111,1-2.4-5.9

R/. Dichoso el que se apiada y presta

Dichoso quien teme al Señor
y ama de corazón sus mandatos.
Su linaje será poderoso en la tierra,
la descendencia del justo será bendita. R/.

En las tinieblas brilla
como una luz el que es justo,
clemente y compasivo.
Dichoso el que se apiada y presta,
y administra rectamente sus asuntos. R/.

Reparte limosna a los pobres;
su caridad es constante, sin falta,
y alzará la frente con dignidad. R/.

Evangelio
Lectura del santo evangelio según san Lucas (14,25-33):

En aquel tiempo, mucha gente acompañaba a Jesús; él se volvió y les dijo: «Si alguno se viene conmigo y no pospone a su padre y a su madre, y a su mujer y a sus hijos, y a sus hermanos y a sus hermanas, e incluso a sí mismo, no puede ser discípulo mío. Quien no lleve su cruz detrás de mi no puede ser discípulo mio. Así, ¿quién de vosotros, si quiere construir una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, a ver si tiene para terminarla? No sea que, si echa los cimientos y no puede acabarla, se pongan a burlarse de él los que miran, diciendo: “Este hombre empezó a construir y no ha sido capaz de acabar. ¿O qué rey, si va a dar la batalla a otro rey, no se sienta primero a deliberar si con diez mil hombres podrá salir al paso del que le ataca con veinte mil? Y si no, cuando el otro está todavía lejos, envía legados para pedir condiciones de paz. Lo mismo vosotros: el que no renuncia a todos sus bienes no puede ser discípulo mío.»

SANTORAL:
• San Adeodato, San Claro de Tours, San Godofredo de Amiens, San Wilehado de Brema.
• Beata Isabel de la Trinidad, Beato Isaías Boner, Beato Juan Duns Escoto, Beata María Crucificada Satellico.

Imagen
Godofredo de Amiens (en francés, Geoffroy d’Amiens) (1066–1115) fue un obispo de Amiens.
Godofredo nació en 1066 en Moulincourt, en la diócesis de Soissons. Tercer hijo de la familia noble, a una edad temprana su tío, el obispo de Soissons, lo envió para ser educado en un monasterio cerca de la Péronne.
A los 25 años, fue ordenado sacerdote por el obispo de Noyon y se convirtió en el abad de la abadía de Nogent-sous-Coucy. En Nogent, que estaba de decadencia, Godofredo se volcó en la restauración de orden material y moral del convento, hasta el punto de que el arzobispo de Reims le quiso confiar la abadía de Saint Rémi, que era más importante. Godofredo lo rechazó diciendo ¡Dios me prohíbe abandonar a una esposa pobre por una ricaǃ
En 1104, Godofredo fue nombrado obispo de Amiens. En su desempeño como obispo se encontró con muchos problemas. Era rechazado por la nobleza y la burguesía, a los que criticaba por su conducta respecto a los pobres, queriendo mejorar las relaciones entre todos ellos. Se vio afectado por la revuelta de los campesinos contra los señores feudales y preocupado por las amenazas de guerra civil, prefirió retirarse al monasterio de la Gran Cartuja (la Grande Chartreuse) para llevar una vida de penitencia.
En 1115, fue llamado de regreso a su puesto por los habitantes de de Amiens, donde le esperaban los mismos problemas.
Cayó enfermo y se retiró a la abadía de Saint-Crépin en Soissons, donde murió el 8 de noviembre de 1115.