Liturgia y santoral 8/4/14 MARTES

FERIA
– Núm 21, 4-9. Los mordidos por serpientes quedarán sanos al mirar a la serpiente de bronce.
– Sal 101. R. Señor, escucha mi oración, que mi grito llegue hasta ti.
– Jn 8, 21-30. Cuando levantéis al Hijo del hombre, sabréis que yo soy
21 Jesús les dijo otra vez: «Yo me voy y vosotros me buscaréis, y moriréis en vuestro pecado. Adonde yo voy, vosotros no podéis ir.»
22 Los judíos se decían: «¿Es que se va a suicidar, pues dice: “Adonde yo voy, vosotros no podéis ir?»
23 El les decía: «Vosotros sois de abajo, yo soy de arriba. Vosotros sois de este mundo, yo no soy de este mundo.
24 Ya os he dicho que moriréis en vuestros pecados, porque si no creéis que Yo Soy, moriréis en vuestros pecados.»
25 Entonces le decían: «¿Quién eres tú?» Jesús les respondió: «Desde el principio, lo que os estoy diciendo.
26 Mucho podría hablar de vosotros y juzgar pero el que me ha enviado es veraz, y lo que le he oído a él es lo que hablo al mundo.»
27 No comprendieron que les hablaba del Padre.
28 Les dijo, pues, Jesús: «Cuando hayáis levantado al Hijo del hombre, entonces sabréis que Yo Soy, y que no hago nada por mi propia cuenta; sino que, lo que el Padre me ha enseñado, eso es lo que hablo.
29 Y el que me ha enviado está conmigo: no me ha dejado solo, porque yo hago siempre lo que le agrada a él.»
30 Al hablar así, muchos creyeron en él.

SANTORAL:
Santos: Concesa, Edesio, Jenaro, Máxima, Macaria, Herodión, Flegonte, Asincrito, Bademo, Mercuriana, mártires; Amancio, Dionisio, Perpetuo, Redento, obispos; Alberto, patriarca; Faibe, Filarete, Alberto, confesores; Gualterio, abad; Julián de San Agustín, beato.

Imagen
San Gualterio o Walter, alcanza celebridad en el norte de Francia, por su caridad y espíritu religioso.
Nacido en Andainville, Picardía, era novicio de la abadía de Rebais cuando se arriesgó a atender y liberar de su calabozo a un labrador.
Nombrado contra su voluntad para regir la abadía de Pontoise, Muy pronto se hizo querer de todos los monjes, sin embargo, se sintió incapaz de ocupar el primer lugar, y por ello, aprovechando una noche de luna nueva, dejó subrepticiamente Pontoise para ir a refugiarse a Cluny, junto a San Hugo.
Obligado a regresar, se retira de nuevo a una isla del Loira, junto a Tours, tomando a su cargo la capilla de San Cosme y San Damián. La fama del desconocido ermitaño atrae a las multitudes. Vuelve a ser reconocido y tiene que regresar a Pontoise.
No le quedaba otra salida que recurrir al Papa. Partió hacia Roma contando con que Gregorio VII, debidamente informado de su indignidad, aceptaría su dimisión. Pero el Papa no se dejó convencer, dio al santo varón sus mejores bendiciones y le obligó a regresar, prohibiéndole que volviera a abandonar su puesto, lo cual cumplió Gualterio al pie de la letra hasta el fin de su vida