Liturgia y santoral 13/12/16 MO: SANTA LUCÍA

Memoria obligatoria: SANTA LUCÍA, virgen y mártir
Sofonías 3,1-2.9-13
Se promete la salvación mesiánica a todos los pobres
Así dice el Señor: “¡Ay de la ciudad rebelde, manchada y opresora! No obedeció ni escarmentó, no aceptaba la instrucción, no confiaba en el Señor, no se acercaba a su Dios. Entonces daré a los pueblos labios puros, para que invoquen todos el nombre del Señor, para que le sirvan unánimes. Desde más allá de los ríos de Etiopía, mis fieles dispersos me traerán ofrendas. Aquel día no te avergonzarás de las obras con que me ofendiste, porque arrancaré de tu interior tus soberbias bravatas, y no volverás a gloriarte sobre mi monte santo. Dejaré en medio de ti un pueblo pobre y humilde, que confiará en el nombre del Señor. El resto de Israel no cometerá maldades, ni dirá mentiras, ni se hallará en su boca una lengua embustera; pastarán y se tenderán sin sobresaltos.”
Salmo responsorial: 33
Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha.
Bendigo al Señor en todo momento, / su alabanza está siempre en mi boca; / mi alma se gloría en el Señor: / que los humildes lo escuchen y se alegren. R.
Contempladlo, y quedaréis radiantes, / vuestro rostro no se avergonzará. / Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha / y lo salva de sus angustias. R.
Pero el Señor se enfrenta con los malhechores, / para borrar de la tierra su memoria. / Cuando uno grita, el Señor lo escucha / y lo libra de sus angustias. R.
El Señor está cerca de los atribulados, / salva a los abatidos. / El Señor redime a sus siervos, / no será castigado quien se acoge a él. R.
Mateo 21,28-32
Vino Juan, y los pecadores le creyeron
En aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: “¿Qué os parece? Un hombre tenía dos hijos. Se acercó al primero y le dijo: “Hijo, ve hoy a trabajar en la viña.” Él le contestó: “No quiero.” Pero después recapacitó y fue. Se acercó al segundo y le dijo lo mismo. Él le contestó: “Voy, señor.” Pero no fue. ¿Quién de los dos hizo lo que quería el padre?” Contestaron: “El primero.”
Jesús les dijo: “Os aseguro que los publicanos y las prostitutas os llevan la delantera en el camino del reino de Dios. Porque vino Juan a vosotros enseñándoos el camino de la justicia, y no le creísteis; en cambio, los publicanos y prostitutas le creyeron. Y, aun después de ver esto, vosotros no recapacitasteis ni le creísteis.”

SANTORAL:
Santos: Lucía, virgen y mártir Patrona de modistas, oculistas, fotógrafos y ciegos.
Aristón, Edburga, Elías, Judoco, confesores; Eustracio, Auxencio, Mardario, Orestes, Eugenio, Antíoco, mártires; Audverto, Ursicino, obispos; Columba, Odilia, abadesas; Arsenio, monje

Imagen
Santa Lucía (Siracusa, 283 – ibídem, 304) fue una mártir cristiana, que padeció el martirio durante la Persecución de Diocleciano.
Nacida en Siracusa, ciudad de la provincia romana de Sicilia, de acuerdo con la tradición Lucía era de padres nobles y ricos, hija de Eutiquia; del padre se dice que murió cuando Lucía era joven. Probablemente se llamaba Lucio, dada la costumbre romana de poner a las hijas el nombre del padre. Según algunos, está inspirado en el texto paulino, «Los hijos de la luz». Lucía ciertamente significa “Luz para el mundo”. Fue educada en la fe cristiana. Consagró su vida a Dios e hizo un voto de virginidad. Su madre, que estaba enferma, la comprometió a casarse con un joven pagano y ella, para que se librase de ese compromiso, la persuadió para que fuese a rezar a la tumba de Águeda de Catania a fin de curar su enfermedad. Como su madre sanó, Lucía le pidió que la liberara del compromiso, le dejara consagrar su vida a Dios y donara su fortuna a los más pobres. Su madre accedió. Pero su pretendiente la acusó ante el procónsul Pascasio debido a que era cristiana, en tiempos del emperador Diocleciano.
Cuando Lucía fue arrestada bajo la acusación de ser una cristiana, Pascasio le ordenó que hiciera sacrificios a los dioses. Entonces Lucía dijo: “Sacrificio puro delante de Dios es visitar a las viudas, los huérfanos y los peregrinos que pagan en la angustia y en la necesidad, y ya es el tercer año que me ofrecen sacrificios a Dios en Jesucristo entregando todos mis bienes.” Irritado Pascasio por lo que dijo Lucía, ordenó a sus soldados a que la llevaran a un prostíbulo para que la violaran y luego se dirigió a Lucía diciéndole: “Te llevaré a un lugar de perdición así se alejará el Espíritu Santo”. Los soldados la tomaron para llevársela, pero por más que se esforzaban , no podían con ella, probaron también atarla con cuerdas, en las manos y en los pies, pero por más que se esforzaban , no podían. Inexplicablemente la muchacha permanecía rígida como una gran piedra. Al enterarse de lo sucedido, Pascacio acusó a Lucía de brujería y por esa razón fue llevada a la hoguera, pero el fuego no le hizo ningún daño. Al ver esto, ordenó a que le sacaran los ojos, pero a pesar de estar ciega siguió viendo. Pascasio, enfurecido, la condenó a ser decapitada.
El 13 de diciembre de 304 Lucía sintió que su martirio estaba llegando a su fin. Ella se arrodilló preparada para su golpe mortal. Pero primero quería hablar con la multitud que, mientras tanto, se habían reunido a su alrededor diciendo: La persecución de los cristianos está terminando y la paz para la Iglesia es inminente, así como la caída del emperador Diocleciano. Les recordó que Siracusa siempre sería un honrada, así como su veneración a Águeda de Catania. Cuando hubo terminado de hablar, le cortaron la cabeza. Fue sepultada en el mismo lugar donde, en el año 313, fue construido un Santuario dedicado a ella. Según la tradición, su historia se divulgó por toda Siciliaː “consagró su virginidad con el martirio, pues a Dios agrada tu pureza y santidad”.