Liturgia y santoral 13/9/14 MO: S. JUAN CRISÓSTOMO

M. obligatoria: SAN JUAN CRISÓSTOMO, obispo y doctor
– 1Cor 10, 14-22. Aunque somos muchos, formamos un solo cuerpo, porque comemos todos del mismo pan.
– Sal 115. R. Te ofreceré, Señor, un sacrificio de alabanza.
– Lc 6, 43-49. ¿Por qué me llamáis «Señor, Señor», y no hacéis lo que digo?

43 «Porque no hay árbol bueno que dé fruto malo y, a la inversa, no hay árbol malo que dé fruto bueno.
44 Cada árbol se conoce por su fruto. No se recogen higos de los espinos, ni de la zarza se vendimian uvas.
45 El hombre bueno, del buen tesoro del corazón saca lo bueno, y el malo, del malo saca lo malo. Porque de lo que rebosa el corazón habla su boca.
46 «¿Por qué me llamáis: “Señor, Señor”, y no hacéis lo que digo?
47 «Todo el que venga a mí y oiga mis palabras y las ponga en práctica, os voy a mostrar a quién es semejante:
48 Es semejante a un hombre que, al edificar una casa, cavó profundamente y puso los cimientos sobre roca. Al sobrevenir una inundación, rompió el torrente contra aquella casa, pero no pudo destruirla por estar bien edificada.
49 Pero el que haya oído y no haya puesto en práctica, es semejante a un hombre que edificó una casa sobre tierra, sin cimientos, contra la que rompió el torrente y al instante se desplomó y fue grande la ruina de aquella casa.»

SANTORAL:
Santos: Juan Crisóstomo, obispo y doctor de la Iglesia; Felipe, Macrobio, Julián, Ligorio, mártires; Maurilio, Eulogio, obispos; Amado, abad; Israel y Teobaldo Santos, canónigos; Beato Amadeo, monje y abad; Venerio, eremita.

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SAN JUAN CRISÓSTOMO 347-407
El 14 de septiembre del año 404, Juan I Crisóstomo («Boca de oro»), patriarca de Constantinopla, moría de agotamiento en Comana (Turquía), en camino hacia el exilio que le había supuesto su firmeza en la enseñanza de la moral evangélica ante la emperatriz Eudoxia. Con frecuencia suele ocurrir que, en la vida de una gran personalidad, la función que desempeñaba en el momento de su muerte deja en el olvido todo su pasado. Así, San Juan Crisóstomo ha quedado para la posteridad como el obispo cuya vigorosa palabra fustigaba el lujo insolente a de los pobres: de los ricos y defendía sin desfallecer la causa de los pobres: “«Ten un asilo para Cristo. Di: esta es la habitación de Cristo. Hay un lugar reservado para los carros, y para Cristo errante. ninguno». Siendo todo esto verdad, no hay que olvidar que el episcopado de Juan no duró más que seis años (398-404). Antes había ejercido el ministerio pastoral en Antioquía durante doce años. Allí fue donde comenzó a dar su medida como predicador. Muchas de sus homilías fueron predicadas en Antioquía. Hay que recordar, en fin, que Juan había superado los treinta años cuando recibió el diaconado (381). Había conocido con anterioridad, en Antioquía, donde naciera hacia el 349 una feliz infancia junto a su madre y hermana, y, más tarde, la alegría del descubrimiento de una gran sabiduría y la mayor aún de hallar en la soledad la intimidad divina.
No hay nada como pinchar una conciencia culpable para que una persona se sienta ofendida. Cuando tu conciencia te incomoda, de repente todo comentario parece ir dirigido directamente hacia ti.
La emperatriz Eudoxia debía tener una conciencia culpable porque cuando San Juan Crisóstomo predicó contra la vanidad y el derroche entre las mujeres de la corte e hizo comparaciones con la tristemente famosa Jezabel, Eudoxia (y otra serie de personas) supuso que se refería a ella. Como muchas personas con conciencia culpable, Eudoxia imaginó que el modo más fácil de quitarse de encima los pinchazos era eliminando la persona que tenía la aguja. Dispuso el modo de eliminar a San Juan Crisóstomo; éste murió mientras viajaba hacia el Mar Negro.
¿Qué haces cuando tu conciencia te incomoda? ¿Tratas de ignorarla o le prestas atención? A veces pensamos que el único propósito de la conciencia es el de hacernos sentir culpables, pero, en realidad, una conciencia es nuestra guía interna que nos aleja del peligro y nos dirige a la seguridad. Es un poco como las luces de advertencia en el salpicadero del coche. Cuando la gasolina disminuye o baja la presión del aceite, se encienda una luz para alertarte. Del mismo modo, tu conciencia trata de alertarte cuando estás tomando decisiones que no son convenientes para ti. Trata de enviarte una advertencia cuando te mueves en direcciones dañinas a tu crecimiento y desarrollo espiritual, de modo que puedas pararte a tiempo para tomar una decisión mejor y más productiva.