Liturgia y santoral 14/11/20 ML:  Sta. MARÍA EN SÁBADO

Memoria libre: SANTA MARÍA EN SÁBADO

3Juan 5-8

Debemos sostener a los hermanos, cooperando así en la propagación de la verdad

Querido amigo Gayo, te portas con plena lealtad en todo lo que haces por los hermanos, y eso que para ti son extraños. Ellos han hablado de tu caridad ante la comunidad de aquí. Por favor, provéelos para el viaje como Dios se merece; ellos se pusieron en camino para trabajar por él sin aceptar nada de los gentiles. Por eso debemos nosotros sostener a hombres como éstos, cooperando así en la propagación de la verdad.

 

Salmo responsorial: 111

Dichoso quien teme al Señor.

Dichoso quien teme al Señor / y ama de corazón sus mandatos. / Su linaje será poderoso en la tierra, / la descendencia del justo será bendita. R.

En su casa habrá riquezas y abundancia, / su caridad es constante, sin falta. / En las tinieblas brilla como una luz / el que es justo, clemente y compasivo. R.

Dichoso el que se apiada y presta, / y administra rectamente sus asuntos. / El justo jamás vacilará, / su recuerdo será perpetuo. R.

 

Lucas 18, 1-8

Dios hará justicia a sus elegidos que le gritan

En aquel tiempo, Jesús, para explicar a los discípulos cómo tenían que orar siempre sin desanimarse, les propuso esta parábola: “Había un juez en una ciudad que ni temía a Dios ni le importaban los hombres. En la misma ciudad había una viuda que solía ir a decirle: “Hazme justicia frente a mi adversario”; por algún tiempo se negó, pero después se dijo: “Aunque ni temo a Dios ni me importan los hombres, como esa viuda me está fastidiando, le haré justicia, no vaya a acabar pegándome en la cara””. El Señor añadió: “Fijaos en lo que dice el juez injusto; pues Dios, ¿no hará justicia a sus elegidos que le gritan día y noche?, ¿o les dará largas? Os digo que les hará justicia sin tardar. Pero cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará esta fe en la tierra?

 

 

SANTORAL:

  • San Adeltrudis, San Andrónico, San Antigio, San Dubricio de Bardsey, San Esteban Teodoro Cuénot, San Hipacio de Gangres, San Jocundo, San José Pignatelli, San Juan de Traú, San Lorenzo O´Toole, San Nicolás Tavelic, San Rufo de Aviñón, San Serapio, San Siardo de Mariëngaarde, San Teodoto de Heraclea, Santa Trahamunda de Pontevedra, San Venerando de Troyes.
    • Beato Juan de Licio, Beato Juan de Tufaria, Beata María Luisa Merkert.

 

San José Pignatelli (Zaragoza, España, 27 de diciembre de 1737 – † Roma, Italia, 15 de noviembre de 1811) fue un jesuita español de familia italiana que contribuyó a la restauración de la Compañía de Jesús. 
Era hijo de Antonio Pignatelli de Aragón, príncipe del Sacro Imperio Romano Germánico y Francisca Moncayo y Fernández de Heredia, siendo el séptimo de sus ocho hijos. Estudió Humanidades en el colegio jesuita de Zaragoza.
Ingresó al noviciado de la Compañía de Jesús en Tarragona en 1753. En 1771, ya expulsados los jesuitas de España, profesó definitivamente. En 1803 fue nombrado provincial de los jesuitas en Italia. Fue una pieza clave para la restauración de la orden jesuita pero no pudo verlo, ya que falleció en 1811 y la Orden fue formalmente restaurada en 1815. Sus restos reposan en Roma en la Iglesia del Gesù.
Fue beatificado por Pío XI el 21 de mayo de 1933 y canonizado por Pío XII el 12 de junio de 1954.