Liturgia y santoral 16/12/13 LUNES

FERIA
– Núm 24, 2-7. 15-17a. Avanza una estrella de Jacob.
– Sal 24. R. Señor, instrúyeme en tus sendas.
– Mt 21, 23-27. El bautismo de Juan ¿de dónde venía?
Llegado al Templo, mientras enseñaba se le acercaron los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo diciendo: «¿Con qué autoridad haces esto? ¿Y quién te ha dado tal autoridad?» Jesús les respondió: «También yo os voy a preguntar una cosa; si me contestáis a ella, yo os diré a mi vez con qué autoridad hago esto. El bautismo de Juan, ¿de dónde era?, ¿del cielo o de los hombres?» Ellos discurrían entre sí: «Si decimos: `Del cielo’, nos dirá: `Entonces ¿por qué no le creísteis?’ Y si decimos: `De los hombres’, tenemos miedo a la gente, pues todos tienen a Juan por profeta.» Respondieron, pues, a Jesús: «No sabemos.» Y él les replicó asimismo: «Tampoco yo os digo con qué autoridad hago esto.»

SANTORAL:
Santos: Albina, virgen y mártir; Isabel, Everardo, Macario, Adelardo, confesores; Apseo, Aitalas, Valentín, Concordio, Naval, Agrícola, mártires; Beano o Bean, Adón, Irenión, Elías, obispos; Teófanes, emperador; Adelaida (Adela, Alicia), emperatriz; Ananías, Azarías, Misael y Jacob, patriarca, (A.T.).

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Adelaida (Adela, Alicia), emperatriz (931 999)
Sesenta y ocho años llenos de agitación en los que una mujer de las importantes quiso y supo ser «testigo» de Cristo. Esta fue Adelaida o Alicia, emperatriz en Italia. Casada muy joven con el rey de Italia Lotario, se le prometía una vida feliz con su recién nacida hija Emma y, probablemente, el matrimonio deseaba terminar sus días «comiendo perdices», como se pone fin a los cuentos de princesas y príncipes que, probablemente, también en su época se contaban. Pero a veces los planes de la Providencia no coinciden con los de los hombres; se complican, van y vienen por tortuosos senderos, en muchas ocasiones imprevistos y en otras muy dolorosos, de los que el Señor sabe sacar mayores bienes. Así pasó.
En realidad, toda su vida estuvo envuelta en las turbulencias políticas y militares propias del tiempo. Cuando murió su primer marido solo tiene dieciocho años y, tan joven, ya es reina, madre y viuda. Otro matrimonio, el segundo, la va a relacionar con la historia de los tres primeros Otones: su marido, hijo y nieto. En su vida están presentes los sufrimientos por cárcel y destierro. También entendió mucho de intrigas de la Corte, de confabulación, de envidias, de traiciones y de falsedades. Inculpablemente tuvo que soportar la incomprensión de propios y extraños porque la ambición y el poder ciega los ojos de los que no son buenos.
Regente emperatriz, retoma funciones de mando en tiempos de Otón III. Ahora muestra con sus obras lo muerta que estaba para sí misma y que la anterior piedad, la de toda su vida, fue un asunto sincero. La emperatriz se dedica a hacer el bien. Protege, socorre y consuela a los necesitados. Considera el poder como una carga para ella y un servicio para el bien del pueblo. No es injusta, ni vengativa con quienes le injuriaron en tiempo pretérito. Muestra esmero infatigable en las tareas de gobierno. Reza, se mortifica y expía por los pecados de su pueblo. Magdeburgo es ejemplo de que la emperatriz propicia el resurgir de los templos.
Tenida por santa, muere en Salces, en la Alsacia, en el 999