Liturgia y santoral 22/4/21 JUEVES III SEMANA PASCUA

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JUEVES III SEMANA DE PASCUA

Hechos 8,26-40

Siguió su viaje lleno de alegría

En aquellos días, el ángel del Señor le dijo a Felipe: “Ponte en camino hacia el Sur, por la carretera de Jerusalén a Gaza, que cruza el desierto.” Se puso en camino y, de pronto, vio venir a un etíope; era un eunuco, ministro de Candaces, reina de Etiopía e intendente del tesoro, que había ido en peregrinación a Jerusalén. Iba de vuelta, sentado en su carroza, leyendo el profeta Isaías.

El Espíritu dijo a Felipe: “Acércate y pégate a la carroza.” Felipe se acercó corriendo, le oyó leer el profeta Isaías, y le preguntó: “¿Entiendes lo que estás leyendo?” Contestó: “¿Y cómo voy a entenderlo, si nadie me guía?” Invitó a Felipe a subir y a sentarse con él. El pasaje de la Escritura que estaba leyendo era éste: “Como cordero llevado al matadero, como oveja ante el esquilador, enmudecía y no abría la boca. Sin defensa, sin justicia se lo llevaron, ¿quién meditó en su destino? Lo arrancaron de los vivos.” El eunuco le preguntó a Felipe: “Por favor, ¿de quién dice esto el profeta?; ¿de él mismo o de otro?” Felipe se puso a hablarle y, tomando pie de este pasaje, le anunció el Evangelio de Jesús. En el viaje llegaron a un sitio donde había agua, y dijo el eunuco: “Mira, agua. ¿Qué dificultad hay en que me bautice?” Mandó parar la carroza, bajaron los dos al agua, y Felipe lo bautizó. Cuando salieron del agua, el Espíritu del Señor arrebató a Felipe. El eunuco no volvió a verlo, y siguió su viaje lleno de alegría. Felipe fue a parar a Azoto y fue evangelizando los poblados hasta que llegó a Cesarea.

 

Salmo responsorial: 65

Aclamad al Señor, tierra entera.

Bendecid, pueblos, a nuestro Dios, / haced resonar sus alabanzas, / porque él nos ha devuelto la vida / y no dejó que tropezaran nuestros pies. R.

Fieles de Dios, venid a escuchar, / os contaré lo que ha hecho conmigo: / a él gritó mi boca / y lo ensalzó mi lengua. R.

Bendito sea Dios, que no rechazó mi súplica / ni me retiró su favor. R.

 

Juan 6,44-51

Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: “Nadie puede venir a mí, si no lo atrae el Padre que me ha enviado. Y yo lo resucitaré el último día. Está escrito en los profetas: “Serán todos discípulos de Dios.” Todo el que escucha lo que dice el Padre y aprende viene a mí. No es que nadie haya visto al Padre, a no ser el que procede de Dios: ése ha visto al Padre. Os lo aseguro: el que cree tiene vida eterna. Yo soy el pan de la vida. Vuestros padres comieron en el desierto el maná y murieron: éste es el pan que baja del cielo, para que el hombre coma de él y no muera. Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo.”

 

 

SANTORAL:

  • Santa María Virgen, Madre de la Compañía de Jesús.
    • San Abdieso, San Acépsimas, San Agapito, San Aitala, San Bicor, San Cayo papa, San Crisótelo, San Elimenas, San Epipodio, San León de Sens, San Leónidas de Alejandría, San Maryahb, San Miles, Santa Oportuna, San Parmenio, Santa Senorina, San Sotero, San Teodoro de Siceone.
    • Beato Francisco Venimbeni.

 

San Sotero (Fondi, ha. 103 – Roma, 22 de abril de 175) fue el Papa nº 12 de la Iglesia católica de 166 a 175.
Elegido papa en tiempos de las persecuciones que contra los cristianos había ordenado el emperador Marco Aurelio y que habían provocado la muerte de su predecesor Aniceto, Sotero, aunque nacido en Nápoles, era de origen griego, lo que explica su nombre que deriva del griego y significa salvador.
El historiador Eusebio de Cesarea en su Historia de la Iglesia ha recogido unas frases de Dionisio, obispo de Corinto, en respuesta a una carta enviada anteriormente por Sotero a esa iglesia en la que Dionisio da las gracias al obispo de Roma por su valiosa exhortación en la cual invita a los fieles a una firme profesión de la fe en unión con su obispo y presbítero. San Dionisio añade que la carta del papa habrá de ser leída durante la celebración litúrgica junto con la Primera Epístola de Clemente. Algunos estudiosos afirman que aunque aparentemente la carta de Sotero a los corintios se ha perdido, es posible que pudiera identificarse con la llamada Segunda epístola de Clemente.
De este papa no tenemos mayores noticias o referencias a su pontificado. Aunque sabemos que se enfrentó a la herejía de Montano y al pesimismo inherente en la misma; así como que cursó varios decretos, entre los cuales hay uno en que prohíbe a las monjas tocar los vasos y los corporales, y proporcionar el incienso en cualquier oficio sagrado. Además, confirmó que el matrimonio es un sacramento sin ningún valor si no ha sido bendecido por un sacerdote.
Este papa, que ha pasado a la historia con el sobrenombre de «Papa de la caridad», falleció el 22 de abril de 175 tras sufrir martirio.

Coronación  Canónica de la Virgen de los Dolores 2023

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