Liturgia y santoral 5/7/17 ML: S. ANTONIO Mª ZACCARÍA

M. libre: SAN ANTONIO MARÍA ZACCARÍA, presbítero
Primera lectura
Lectura del libro del Génesis (21,5.8-20):

Abrahán tenía cien años cuando le nació su hijo Isaac. El chico creció, y lo destetaron. El día que destetaron a Isaac, Abrahán dio un gran banquete.
Pero Sara vio que el hijo que Abrahán había tenido de Hagar, la egipcia, jugaba con Isaac, y dijo a Abrahán: «Expulsa a esa criada y a su hijo, porque el hijo de esa criada no va a repartirse la herencia con mi hijo Isaac.»
Como al fin y al cabo era hijo suyo, Abrahán se llevó un gran disgusto.
Pero Dios dijo a Abrahán: «No te aflijas por el niño y la criada. Haz exactamente lo que te dice Sara, porque es Isaac quien continúa tu descendencia. Aunque también del hijo de la criada sacaré un gran pueblo, por ser descendiente tuyo.»
Abrahán madrugó, cogió pan y un odre de agua, se lo cargó a hombros a Hagar y la despidió con el niño. Ella se marchó y fue vagando por el desierto de Berseba. Cuando se le acabó el agua del odre, colocó al niño debajo de unas matas; se apartó y se sentó a solas, a la distancia de un tiro de arco, diciéndose: «No puedo ver morir a mi hijo.» Y se sentó a distancia. El niño rompió a llorar.
Dios oyó la voz del niño, y el ángel de Dios llamó a Hagar desde el cielo, preguntándole: «¿Qué te pasa, Hagar? No temas, que Dios ha oído la voz del niño que está ahí. Levántate, toma al niño y tenlo bien agarrado de la mano, porque sacaré de él un gran pueblo.» Dios le abrió los ojos, y divisó un pozo de agua; fue allá, llenó el odre y dio de beber al muchacho. Dios estaba con el muchacho, que creció, habitó en el desierto y se hizo un experto arquero.

Palabra de Dios
Salmo
Sal 33

R/. Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha

Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha
y lo salva de sus angustias.
El ángel del Señor acampa
en torno a sus fieles y los protege. R/.

Todos sus santos, temed al Señor,
porque nada les falta a los que le temen;
los ricos empobrecen y pasan hambre,
los que buscan al Señor no carecen de nada. R/.

Venid, hijos, escuchadme:
os instruiré en el temor del Señor;
¿hay alguien que ame la vida
y desee días de prosperidad? R/.
Evangelio
Lectura del santo evangelio según san Mateo (8,28-34):

En aquel tiempo, llegó Jesús a la otra orilla, a la región de los gerasenos. Desde el cementerio, dos endemoniados salieron a su encuentro; eran tan furiosos que nadie se atrevía a transitar por aquel camino.
Y le dijeron a gritos: «¿Qué quieres de nosotros, Hijo de Dios? ¿Has venido a atormentarnos antes de tiempo?»
Una gran piara de cerdos a distancia estaba hozando.
Los demonios le rogaron: «Si nos echas, mándanos a la piara.»
Jesús les dijo: «Id.»
Salieron y se metieron en los cerdos. Y la piara entera se abalanzó acantilado abajo y se ahogó en el agua. Los porquerizos huyeron al pueblo y lo contaron todo, incluyendo lo de los endemoniados. Entonces el pueblo entero salió a donde estaba Jesús y, al verlo, le rogaron que se marchara de su país.

SANTORAL:
San Agatón de Sicilia, San Antonio María Zacarías, Santa Filomena, San Atanasio de Jerusalén, San Atanasio de Athos, Santa Ciprila de Cirene, San Domicio el Médico, San Esteban de Nicea, Santa Marta de Siria, San Numeriano, Santo Tomás de Terreto, Santa Trifina de Sicilia.

Imagen
San Antonio María Zaccaria, médico y sacerdote italiano (1502-1539), fundador de los Clérigos Regulares de San Pablo (Barnabitas), de las Hermanas Angélicas de San Pablo y Laicos de San Pablo, institutor de la fiesta de “La Adoración de las 40 horas”. Es uno de los tantos santos fundadores que caracterizaron el siglo XVI.
Nace en Cremona, Italia, en los inicios del siglo del Renacimiento, en 1502, sus padres fueron Lázaro Zaccaria y Antonieta Pescaroli. Su padre murió cuando Antonio María tenía sólo meses de vida quedando al cuidado de su piadosa madre Antonieta quien se avoca diligentemente al cuidado de su hijo iniciándolo en el camino de la fe y la santidad. En 1517, a los 15 años de edad, Antonio María parte de su hogar para dirigirse a Pavía a realizar estudios superiores en filosofía y lenguas clásicas. En 1520 se dirige esta vez a Padua a estudiar medicina, estudios que terminarán en 1524 con la investidura doctoral, sin embargo, la vida le deparará otro camino, un camino dirigido al sacerdocio. Después de la estricta preparación teológica y bíblica es ordenado sacerdote en 1528 a la edad de 26 años en la misma iglesia donde realizaba sus actividades pastorales como laico, en la iglesia bizantina de San Vidal. Decide posteriormente trasladarse de Cremona a Milán donde conoce a Bartolomé Ferrari y Jaime Antonio Morigia quienes, encantados con el sacerdote cremonés, serán después los cofundadores de la renovadora familia de los Padres Barnabitas en medio de la tormentosa escena de la decadencia de la Iglesia y los desórdenes y confusión de la reforma luterana. La luminosa idea y decisión de Antonio María es compartida por los nobles patricios de Morigia y Ferrari. Será en 1533 que el Papa Clemente VII aprueba la nueva orden de los Clérigos Regulares de San Pablo que serán llamados posteriormente por el pueblo como barnabitas en virtud de la primera iglesia que la nueva orden construyó y dirigió en Milán la cual estaba dedicada a san Bernabé.
Junto a la condesa de Guastalla, Ludovica Torelli, que ya reunía mujeres dirigidas por el joven sacerdote cremonés, funda en 1535 la congregación de las Hermanas Angélicas de San Pablo, mujeres que tenían por entonces una intensa actividad apostólica en las calles, casas y hospitales, una innovación renovadora inusual para la época pero que, sin embargo, el Concilio de Trento las llamará posteriormente a la clausura.
La luminosa intuición creadora y renovadora de Antonio María no iba quedarse sólo allí, en 1539 nace el movimiento de Laicos de San Pablo, que, trabajando en conjunto con las otras dos fundaciones, debían darle a la Iglesia el espíritu transformador que tanto necesitaba. Los comienzos de las nuevas fundaciones no fueron nada de fáciles pero el Santo Sacerdote y Médico les invitaba a resistir hasta la muerte. Las comunidades se enriquecían continuamente en más miembros y gracia divina. Una obra de Dios se había realizado, el santo fundador fue el instrumento de Aquél que renueva todas las cosas. El aún joven Antonio María decide, ya sin fuerzas y con un tremendo malestar físico, volver a Cremona junto a su madre. Muere el 5 de julio de 1539 cuando sólo contaba con 36 años de edad.
Fue canonizado en 1897 por el Papa León XIII.