Liturgia y santoral 6/3/20 VIERNES – Abstinencia

VIERNES – Abstinencia

Ezequiel 18,21-28

¿Acaso quiero yo la muerte del malvado, y no que se convierta de su conducta y que viva?

Así dice el Señor Dios: “Si el malvado se convierte de los pecados cometidos y guarda mis preceptos, practica el derecho y la justicia, ciertamente vivirá y no morirá. No se le tendrán en cuenta los delitos que cometió, por la justicia que hizo, vivirá. ¿Acaso quiero yo la muerte del malvado -oráculo del Señor-, y no que se convierta de su conducta y que viva? Si el justo se aparta de su justicia y comete maldad, imitando las abominaciones del malvado, ¿vivirá acaso?; no se tendrá en cuenta la justicia que hizo: por la iniquidad que perpetró y por el pecado que cometió, morirá.

Comentáis: “No es justo el proceder del Señor.” Escuchad, casa de Israel: ¿Es injusto mi proceder?, ¿o no es vuestro proceder el que es injusto? Cuando el justo se aparta de su justicia, comete la maldad y muere, muere por la maldad que cometió. Y cuando el malvado se convierte de la maldad que hizo y practica el derecho y la justicia, él mismo salva su vida. Si recapacita y se convierte de los delitos cometidos, ciertamente vivirá y no morirá.”

 

Salmo responsorial: 129

Si llevas cuenta de los delitos, Señor, ¿quién podrá resistir?

Desde lo hondo a ti grito, Señor; / Señor, escucha mi voz; / estén tus oídos atentos / a la voz de mi súplica. R.

Si llevas cuenta de los delitos, Señor, / ¿quién podrá resistir? / Pero de ti procede el perdón, / y así infundes respeto. R.

Mi alma espera en el Señor, / espera en su palabra; / mi alma aguarda al Señor, / más que el centinela la aurora. / Aguarde Israel al Señor, / como el centinela la aurora. R.

Porque del Señor viene la misericordia, / la redención copiosa; / y él redimirá a Israel / de todos sus delitos. R.

 

Mateo 5,20-26

Vete primero a reconciliarte con tu hermano

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: “Si no sois mejores que los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos. Habéis oído que se dijo a los antiguos: “No matarás”, y el que mate será procesado. Pero yo os digo: Todo el que esté peleado con su hermano será procesado. Y si uno llama a su hermano “imbécil”, tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y si lo llama “renegado”, merece la condena del fuego.

Por tanto, si cuando vas a poner tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda. Con el que te pone pleito, procura arreglarte en seguida, mientras vais todavía de camino, no sea que te entregue al juez, y el juez al alguacil, y te metan en la cárcel. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último cuarto.”

 

 

SANTORAL:

Santa Coleta, Santa Maria de la Providencia, San Crodegango, San Evagrio, San Fridolino, San Marciano de Tortona, San Olegario, San Quirico de Tréveris, San Victorino de Nicomedia.

 

Santa Coleta (en francés, Colette; Corbie, 13 de enero de 1381-Gante, 6 de marzo de 1447) fue una reformadora de la orden de Santa Clara, que restablecía el rigor de la regla primitiva. Su fiesta litúrgica se celebra el 6 de marzo.
Nació en el seno de una familia pobre de Corbie. Su padre, Robert Boellet, carpintero y su madre, Marguerite Moyon, se dedicaban a los pobres. Pasaban los años y no tenían hijos, por lo que rezaron a San Nicolás para pedirle un descendiente. A los 60 años, Marguerite dio a luz a una hija el 13 de enero de 1381 a la que llamaron «Nicolette» en honor al santo, pero familiarmente la llamaban por el diminutivo «Colette».
Coleta recibió una educación muy religiosa, otorgando gran importancia a la Pasión de Cristo. Desde los cuatro años llevó una vida de oración y ayuda a los pobres. Se mortificaba, se privaba de comer para dar su comida a los pobres, oraba largamente e incluso hacia su sueño difícil con los pedazos de madera dura de su colchón. Recibió durante su juventud las gracias de Dios, tales como sanaciones milagrosas, y creció súbitamente (ya que era muy pequeña). A la edad de 7 años, asistía clandestinamente a los maitines benedictinos. En 1399, cuando tenía 18 años, sus padres murieron y fue puesta a cargo de su tutor, el padre Jean Bassand. Rechazó casarse y obtuvo la aprobación de su tutor para entrar en religión.
Se integró con las beguinas de Corbie. Estuvo con ellas un año en esta institución, destinada a las viudas o vírgenes laicas que no deseaban casarse y que vivían solas o en comunidad, dedicándose a la contemplación, al trabajo, a la mendicidad o al cuidado de los pobres.
Pero no encontrando esta orden demasiado rigurosa, decidió entrar en el monasterio de benedictinas de Corbie. Sin embargo, esto tampoco le convino. Se dirigió entonces a la abadía de las clarisas donde se presentó como sirvienta, ya que se sentía indigna de ser religiosa. Pero ahí encontró que las condiciones de vida eran muy dulces y suaves. Regresa a Corbie donde halló al padre Jean Pinet, ferviente religioso franciscano deseoso de revivir la orden como la Regla primitiva exponía. Guardián del convento de Hesdin, propuso a Coleta vivir enclaustrada bajo la regla de la Tercera Orden Franciscana.
« Tuvo la revelación de diferentes estados de la Iglesia y de la sociedad, de abajo hacia arriba de una escalera, de su situación y su gobierno en cada una de ellas » Esta frase nos muestra que en su celda, Coleta tuvo una visión proveniente de Dios que le mostraba la condición de las órdenes franciscanas. Así vemos la misión que Dios le confía, que le propone hacer «la reforma de las órdenes religiosas fundadas por San Francisco » Pero, aun creyendo esto píamente, no osa creer que sus visiones proceden de Dios y teme que vengan del Mal para privarla de su vocación religiosa.
« A veces la ignorancia le servía de pretexto; se decía que no era más que una simple joven, la cual no sabía nada; pero hacía valer su voto pronunciado de nunca faltar a la clausura »
Coleta dudó del origen de sus visiones. Teniendo miedo de que provinieran del « enemigo del infierno » pidió consejo a los clérigos. Dios le envió diferentes signos: fue privada del habla, después de la vista, que no recobrará hasta haber aceptado la misión de reforma que Dios le confió.
Coleta acepta la misión que Dios le encomienda. Pero desde su pequeña celda, no sabe como actuar y más aún no poder salir bajo pena de romper el voto que ha hecho. Así que, es Dios quien le indica la conducta que debe de adoptar y lo hace por medio de una aparición : « ‘Dios hizo, de repente parecer un árbol». Este árbol representa a Colette, las ramificaciones que salen alrededor de este árbol son los religiosos, sacerdotes y laicos que se adhieren a la refundación de las órdenes franciscanas.
Para ayudar a esta tarea, Dios le envía a Henry de Baume quien le acompaña en todos sus recorridos.
Sin embargo, Coleta aún permanece prisionera en su celda y no puede emprender la reforma dentro de esos sagrados y augustos muros; así que pide al papa Benedicto XIII autorización y dispensa de la enclaustración, que le es concedida en una bula papal el 1 de agosto de 1406. El mismo año, el Papa le concede el derecho de fundar conventos reformados según la Regla original de Santa Clara de Asís.
Regresa a Corbie queriendo hacer de su ciudad natal la cuna de su reforma. Por el contrario, allí no encuentra más que hostilidad. Se refugia en la Borgoña francesa con sus tres primeras religiosas. Se establece enseguida en Besanzón donde funda su primer monasterio.
Coleta logra fundar o reformar 17 monasterios de religiosas. Murió el lunes 6 de marzo de 1447 en Gante, lugar donde funda su último convento.
Siguiendo su deseo, fue inhumada en una tumba, sin recubrimiento ni ataúd, sobre la misma tierra, en el cementerio de Gante. En 1471, el obispo de Tournai comenzó una encuesta después de varios milagros que se suscitaron en su tumba, de los cuales 14 fueron en Hesdin, 15 en Gante, 4 en Arras y otros en Poligny y Auxonne.
Beatificada en 1625 y canonizada por el papa Pio VII el 24 de mayo de 1807.
Atributos: En la iconografía cristiana son los pozos de la Samaritana (hace el milagro de hacer brotar el agua que nunca se acaba). También le acompaña una gallina (que le permitía recobrar las fuerzas gracias a la invitación del Señor a alimentarse con huevo).
Las religiosas que viven según la regla primitiva de Santa Clara, restablecida por Santa Coleta, son llamadas coletinas y aun cuando la reforma de esta santa se aplica a la Segunda Orden Franciscana, afecta también a la Orden masculina.

 

2020-03-06 00:00:01