Liturgia y santoral 6/3/21 SÁBADO

#coronavirgendolores2023

 

SÁBADO

Miqueas 7,14-15.18-20

Arrojará a lo hondo del mar todos nuestros delitos

Señor, pastorea a tu pueblo con el cayado, a las ovejas de tu heredad, a las que habitan apartadas en la maleza, en medio del Carmelo. Pastarán en Basán y Galaad, como en tiempos antiguos; como cuando saliste de Egipto y te mostraba mis prodigios. ¿Qué Dios como tú, que perdonas el pecado y absuelves la culpa al resto de tu heredad? No mantendrá por siempre la ira, pues se complace en la misericordia. Volverá a compadecerse y extinguirá nuestras culpas, arrojará a lo hondo del mar todos nuestros delitos. Serás fiel a Jacob, piadoso con Abrahán, como juraste a nuestros padres en tiempos remotos.

 

Salmo responsorial: 102

El Señor es compasivo y misericordioso.

Bendice, alma mía, al Señor, / y todo mi ser a su santo nombre. / Bendice, alma mía, al Señor, / y no olvides sus beneficios. R.

Él perdona todas tus culpas / y cura todas tus enfermedades; / él rescata tu vida de la fosa / y te colma de gracia y de ternura. R.

No está siempre acusando / ni guarda rencor perpetuo; / no nos trata como merecen nuestros pecados / ni nos paga según nuestras culpas. R.

Como se levanta el cielo sobre la tierra, / se levanta su bondad sobre sus fieles; / como dista el oriente del ocaso, / así aleja de nosotros nuestros delitos. R.

 

Lucas 15,1-3.11-32

Este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido

En aquel tiempo, solían acercarse a Jesús todos los publicanos y los pecadores a escucharle. Y los fariseos y los escribas murmuraban entre ellos: “Ése acoge a los pecadores y come con ellos.” Jesús les dijo esta parábola: “Un hombre tenía dos hijos; el menor de ellos dijo a su padre: “Padre, dame la parte que me toca de la fortuna.” El padre les repartió los bienes. No muchos días después, el hijo menor, juntando todo lo suyo, emigró a un país lejano, y allí derrochó su fortuna viviendo perdidamente. Cuando lo había gastado todo, vino por aquella tierra un hambre terrible, y empezó él a pasar necesidad. Fue entonces y tanto le insistió a un habitante de aquel país que lo mandó a sus campos a guardar cerdos. Le entraban ganas de saciarse de las algarrobas que comían los cerdos; y nadie le daba de comer. Recapacitando entonces, se dijo: “Cuántos jornaleros de mi padre tienen abundancia de pan, mientras yo aquí me muero de hambre. Me pondré en camino adonde está mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo: trátame como a uno de tus jornaleros.”

Se puso en camino adonde estaba su padre; cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se conmovió; y, echando a correr, se le echó al cuello y se puso a besarlo. Su hijo le dijo: “Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo.” Pero el padre dijo a sus criados: “Sacad en seguida el mejor traje y vestidlo; ponedle un anillo en la mano y sandalias en los pies; traed el ternero cebado y matadlo; celebremos un banquete, porque este hijo mío estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado.” Y empezaron el banquete.

Su hijo mayor estaba en el campo. Cuando al volver se acercaba a la casa, oyó la música y el baile, y llamando a uno de los mozos, le preguntó qué pasaba. Éste le contestó: “Ha vuelto tu hermano; y tu padre ha matado el ternero cebado, porque lo ha recobrado con salud.” Él se indignó y se negaba a entrar; pero su padre salió e intentaba persuadirlo. Y él replicó a su padre: “Mira: en tantos años como te sirvo, sin desobedecer nunca una orden tuya, a mí nunca me has dado un cabrito para tener un banquete con mis amigos; y cuando ha venido ese hijo tuyo que se ha comido tus bienes con malas mujeres, le matas el ternero cebado.” El padre le dijo: “Hijo, tú siempre estás conmigo, y todo lo mío es tuyo: deberías alegrarte, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado.””

 

 

SANTORAL:

 Santa Coleta, Santa Maria de la Providencia, San Crodegango, San Evagrio, San Fridolino, San Marciano de Tortona, San Olegario, San Quirico de Tréveris, San Victorino de Nicomedia.

 

 

Santa Coleta (en francés, Colette; Corbie, 13 de enero de 1381-Gante, 6 de marzo de 1447) fue una reformadora de la orden de Santa Clara, que restablecía el rigor de la regla primitiva. Su fiesta litúrgica se celebra el 6 de marzo.
Nació en el seno de una familia pobre de Corbie. Su padre, Robert Boellet, carpintero y su madre, Marguerite Moyon, se dedicaban a los pobres. Pasaban los años y no tenían hijos, por lo que rezaron a San Nicolás para pedirle un descendiente. A los 60 años, Marguerite dio a luz a una hija el 13 de enero de 1381 a la que llamaron «Nicolette» en honor al santo, pero familiarmente la llamaban por el diminutivo «Colette».
Coleta recibió una educación muy religiosa, otorgando gran importancia a la Pasión de Cristo. Desde los cuatro años llevó una vida de oración y ayuda a los pobres. Se mortificaba, se privaba de comer para dar su comida a los pobres, oraba largamente e incluso hacia su sueño difícil con los pedazos de madera dura de su colchón. Recibió durante su juventud las gracias de Dios, tales como sanaciones milagrosas, y creció súbitamente (ya que era muy pequeña). A la edad de 7 años, asistía clandestinamente a los maitines benedictinos. En 1399, cuando tenía 18 años, sus padres murieron y fue puesta a cargo de su tutor, el padre Jean Bassand. Rechazó casarse y obtuvo la aprobación de su tutor para entrar en religión.
Se integró con las beguinas de Corbie. Estuvo con ellas un año en esta institución, destinada a las viudas o vírgenes laicas que no deseaban casarse y que vivían solas o en comunidad, dedicándose a la contemplación, al trabajo, a la mendicidad o al cuidado de los pobres.
Pero no encontrando esta orden demasiado rigurosa, decidió entrar en el monasterio de benedictinas de Corbie. Sin embargo, esto tampoco le convino. Se dirigió entonces a la abadía de las clarisas donde se presentó como sirvienta, ya que se sentía indigna de ser religiosa. Pero ahí encontró que las condiciones de vida eran muy dulces y suaves. Regresa a Corbie donde halló al padre Jean Pinet, ferviente religioso franciscano deseoso de revivir la orden como la Regla primitiva exponía. Guardián del convento de Hesdin, propuso a Coleta vivir enclaustrada bajo la regla de la Tercera Orden Franciscana.
« Tuvo la revelación de diferentes estados de la Iglesia y de la sociedad, de abajo hacia arriba de una escalera, de su situación y su gobierno en cada una de ellas » Esta frase nos muestra que en su celda, Coleta tuvo una visión proveniente de Dios que le mostraba la condición de las órdenes franciscanas. Así vemos la misión que Dios le confía, que le propone hacer «la reforma de las órdenes religiosas fundadas por San Francisco » Pero, aun creyendo esto píamente, no osa creer que sus visiones proceden de Dios y teme que vengan del Mal para privarla de su vocación religiosa.
« A veces la ignorancia le servía de pretexto; se decía que no era más que una simple joven, la cual no sabía nada; pero hacía valer su voto pronunciado de nunca faltar a la clausura »
Coleta dudó del origen de sus visiones. Teniendo miedo de que provinieran del « enemigo del infierno » pidió consejo a los clérigos. Dios le envió diferentes signos: fue privada del habla, después de la vista, que no recobrará hasta haber aceptado la misión de reforma que Dios le confió.
Coleta acepta la misión que Dios le encomienda. Pero desde su pequeña celda, no sabe como actuar y más aún no poder salir bajo pena de romper el voto que ha hecho. Así que, es Dios quien le indica la conducta que debe de adoptar y lo hace por medio de una aparición : « ‘Dios hizo, de repente parecer un árbol». Este árbol representa a Colette, las ramificaciones que salen alrededor de este árbol son los religiosos, sacerdotes y laicos que se adhieren a la refundación de las órdenes franciscanas.
Para ayudar a esta tarea, Dios le envía a Henry de Baume quien le acompaña en todos sus recorridos.
Sin embargo, Coleta aún permanece prisionera en su celda y no puede emprender la reforma dentro de esos sagrados y augustos muros; así que pide al papa Benedicto XIII autorización y dispensa de la enclaustración, que le es concedida en una bula papal el 1 de agosto de 1406. El mismo año, el Papa le concede el derecho de fundar conventos reformados según la Regla original de Santa Clara de Asís.
Regresa a Corbie queriendo hacer de su ciudad natal la cuna de su reforma. Por el contrario, allí no encuentra más que hostilidad. Se refugia en la Borgoña francesa con sus tres primeras religiosas. Se establece enseguida en Besanzón donde funda su primer monasterio.
Coleta logra fundar o reformar 17 monasterios de religiosas. Murió el lunes 6 de marzo de 1447 en Gante, lugar donde funda su último convento.
Siguiendo su deseo, fue inhumada en una tumba, sin recubrimiento ni ataúd, sobre la misma tierra, en el cementerio de Gante. En 1471, el obispo de Tournai comenzó una encuesta después de varios milagros que se suscitaron en su tumba, de los cuales 14 fueron en Hesdin, 15 en Gante, 4 en Arras y otros en Poligny y Auxonne.
Beatificada en 1625 y canonizada por el papa Pio VII el 24 de mayo de 1807.
Atributos: En la iconografía cristiana son los pozos de la Samaritana (hace el milagro de hacer brotar el agua que nunca se acaba). También le acompaña una gallina (que le permitía recobrar las fuerzas gracias a la invitación del Señor a alimentarse con huevo).
Las religiosas que viven según la regla primitiva de Santa Clara, restablecida por Santa Coleta, son llamadas coletinas y aun cuando la reforma de esta santa se aplica a la Segunda Orden Franciscana, afecta también a la Orden masculina.

Coronación  Canónica de la Virgen de los Dolores 2023

¡¡¡REINA Y MADRE DE MISERICORDIA!!!