Liturgia y santoral 8/8/16 MO: Sto. DOMINGO GUZMÁN

Memoria obligatoria: SANTO DOMINGO DE GUZMÁN, presbítero
Ezequiel 1, 2-5. 24-28c
Era la apariencia visible de la gloria del Señor
El año quinto de la deportación del rey Joaquín, el día cinco del mes cuarto, vino la palabra del Señor a Ezequiel, hijo de Buzi, sacerdote, en tierra de los caldeos, a orillas del río Quebar.
Entonces se apoyó sobre mí la mano del Señor, y vi que venía del norte un viento huracanado, una gran nube y un zigzagueo de relámpagos. Nube nimbada de resplandor, y, entre el relampagueo, como el brillo del electro.
En medio de éstos aparecía la figura de cuatro seres vivientes; tenían forma humana. Y oí el rumor de sus alas, como estruendo de aguas caudalosas, como la voz del Todopoderoso, cuando caminaban; griterío de multitudes, como estruendo de tropas; cuando se detenían, abatían las alas. También se oyó un estruendo sobre la plataforma que estaba encima de sus cabezas; cuando se detenían, abatían las alas.
Y por encima de la plataforma, que estaba sobre sus cabezas, había una especie de zafiro en forma de trono; sobre esta especie de trono sobresalía una figura que parecía un hombre. Y vi un brillo como de electro (algo así como fuego lo enmarcaba) de lo que parecía su cintura para arriba, y de lo que parecía su cintura para abajo vi algo así como fuego. Estaba nimbado de resplandor. El resplandor que lo nimbaba era como el arco que aparece en las nubes cuando llueve. Era la apariencia visible de la gloria del Señor. Al contemplarla, caí rostro en tierra.
Salmo responsorial: 148
Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.
Alabad al Señor en el cielo, / alabad al Señor en lo alto. / Alabadlo, todos sus ángeles; / alabadlo, todos sus ejércitos. R.
Reyes y pueblos del orbe, / príncipes y jefes del mundo, / los jóvenes y también las doncellas, / los viejos junto con los niños. R.
Alaben el nombre del Señor, / el único nombre sublime. / Su majestad sobre el cielo y la tierra. R.
El acrece el vigor de su pueblo. / Alabanza de todos sus fieles, / de Israel, su pueblo escogido. R.
Mateo 17, 22-27
Lo matarán, pero resucitará. Los hijos están exentos de impuestos
En aquel tiempo, mientras Jesús y los discípulos recorrían juntos la Galilea, les dijo: “Al Hijo del hombre lo van a entregar en manos de los hombres; lo matarán, pero resucitará al tercer día”. Ellos se pusieron muy tristes.
Cuando llegaron a Cafarnaúm, los que cobraban el impuesto de las dos dracmas se acercaron a Pedro y le preguntaron: “¿Vuestro Maestro no paga las dos dracmas? Contestó: “Sí”. Cuando llegó a casa, Jesús se adelantó a preguntarle: “¿Qué te parece, Simón? Los reyes del mundo, ¿a quién le cobran impuestos y tasas, a sus hijos o a los extraños?” Contestó “A los extraños”. Jesús les dijo: “Entonces los hijos están exentos. Sin embargo, para no darles mal ejemplo, ve al lago, echa el anzuelo, coge el primer pez que pique, ábrele la boca y encontrarás una moneda de plata. Cógela y págales por mí y por ti”.

SANTORAL:
Santos: Santo Domingo de Guzmán, fundador; Ciriaco, diácono; Largo, Esmaragdo, Marino, Juliana, Eleuterio, Leónidas, Hormisdas, mártires; Emiliano, Mirón, obispos; Ternacio, Gervasio, Gedeón, confesores; Severo, presbítero.

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SANTO DOMINGO DE GUZMÁN, PRESBÍTERO 1170-1221
De la ilustre familia de los Guzmán nació en Caleruega (Burgos) el 1171. Sus padres Félix de Guzmán y su madre la Beata Juana de Aza. De esta gran mujer recibió Domingo su primera educación. Cuando sólo contaba seis años fue entregado a un tío suyo, arcipreste, para que le educara en las ciencias. A los catorce años fue enviado al Estudio General de Palencia, que era el más famoso de España para que se formara en todo el saber de aquel tiempo, que abarcaba las ciencias humanas y la misma teología.
Era canónigo de Osma, cuando se sintió llamado a evangelizar a las tribus nómadas de Rusia. Pero el papa Inocencio III le envió a la región de Toulouse, que sufría los embates de la herejía cátara (1206). Domingo comprendió que no conduciría a los hombres a Cristo sino predicándoles el Evangelio y viviendo en medio de ellos conforme al dicho Evangelio.
Predicación y pobreza constituyeron desde entonces el alma de su acción apostólica. Al sumársele algunos compañeros, no tuvo otro programa que ofrecerles: serían Predicadores, apasionadamente solidarios de la verdad, y Mendicantes, a ejemplo de aquellos que arrastraba tras de sí Francisco de Asís. Mientras los hermanos se entregarían a esta suerte de apostolado, las hermanas les sostendrían desde la clausura con sus oraciones.
El papa Honorio III aprobó tal programa en 1216. El Señor le concedió a Domingo sólo cinco años para cumplir su misión de sembrador. Durante este tiempo, Domingo peregrinó sin descanso a través de Francia, España e Italia.
Una de sus religiosas trazó el siguiente retrato de Domingo: «Era de estatura mediana, cuerpo delgado, hermosos ojos, manos largas y bellas y de una voz sonora. Su cabellera se mantenía completa, salpicada, por algunos cabellos blancos. Se mostraba siempre sonriente y alegre, a no ser que le dominara la compasión por alguna aflicción del prójimo».
Nos hallamos ante un hombre gigante. De él se han dicho elogios bien merecidos. He aquí algunos: “Apóstol de Francia. Gloria de España. Protector de Italia. Monje y caballero del espíritu. Alma de silencio y lengua de verdad. Cenobita y trovador del Evangelio. Ilustre fundador de la Orden de Predicadores. Dante en la Divina Comedia le llama “Esplendor de luz querúbica”. Y la liturgia: “Como la estrella de la mañana, como la luna llena en el estío, como el sol refulgente, así brillas tú en la Iglesia de Dios”.
A él se atribuye también el origen del Santo Rosario que “como compendio del Evangelio” y “devoción de las almas sencillas y contemplativas” tanto bien ha hecho y hace a quienes lo rezan con devoción. Ya en vida gozó de gran fama de santidad no sólo por los muchos milagros que el Señor obró por su medio sino por la vida tan santa que llevaba y comunicaba a los demás. En Bolonia volaba al cielo, a los cincuenta años de edad, el 6 de agosto de 1221.