Liturgia y santoral 9/4/16 SÁBADO

SÁBADO
Hechos 6,1-7
Eligieron a siete hombres llenos de espíritu
En aquellos días, al crecer el número de los discípulos, los de lengua griega se quejaron contra los de lengua hebrea, diciendo que en el suministro diario no atendían a sus viudas. Los Doce convocaron al grupo de los discípulos y les dijeron: “No nos parece bien descuidar la palabra de Dios para ocuparnos de la administración. Por tanto, hermanos, escoged a siete de vosotros, hombres de buena fama, llenos de espíritu y de sabiduría, y los encargaremos de esta tarea: nosotros nos dedicaremos a la oración y al ministerio de la palabra.” La propuesta les pareció bien a todos y eligieron a Esteban, hombre lleno de fe y de Espíritu Santo, a Felipe, Prócoro, Nicanor, Timón, Parmenas y Nicolás, prosélito de Antioquía. Se los presentaron a los apóstoles y ellos les impusieron las manos orando.
La palabra de Dios iba cundiendo, y en Jerusalén crecía mucho el número de discípulos; incluso muchos sacerdotes aceptaban la fe.
Salmo responsorial: 32
Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti.
Aclamad, justos, al Señor, / que merece la alabanza de los buenos. / Dad gracias al Señor con la citara, / tocad en su honor el arpa de diez cuerdas. R.
Que la palabra del Señor es sincera, / y todas sus acciones son leales; / él ama la justicia y el derecho, / y su misericordia llena la tierra. R.
Los ojos del Señor están puestos en sus fieles, / en los que esperan en su misericordia, / para librar sus vidas de la muerte / y reanimarlos en tiempo de hambre. R.
Juan 6,16-21
Vieron a Jesús caminando sobre el lago
Al oscurecer, los discípulos de Jesús bajaron al lago, embarcaron y empezaron a atravesar hacia Cafarnaún. Era ya noche cerrada, y todavía Jesús no los había alcanzado; soplaba un viento fuerte, y el lago se iba encrespando. Habían remado unos cinco o seis kilómetros, cuando vieron a Jesús que se acercaba a la barca, caminando sobre el lago, y se asustaron. Pero él les dijo: “Soy yo, no temáis.” Querían recogerlo a bordo, pero la barca tocó tierra en seguida, en el sitio a donde iban.

SANTORAL:
Santos: María Cleofás, discípula del Señor; Casilda de Toledo, virgen; Desio, obispo y mártir; Marziabo, presbítero y mártir; Prócoro, Demetrio, Conceso, Hilario, Eusiquio, Heliodoro, Basilio, Rufino, Isidoro, Eugeniano, Celso, Anastasio, Abdías, mártires; Acacio, Marcelo, Hugo, obispos; Waldetrudis, virgen; Antonio Pavonio, Crescencia, beatos.

Imagen
SANTA CASILDA, virgen + 1074
Casilda, adaptación castellana del árabe “casida”, eso es, cantar o poema, se supone hija del rey moro de Toledo Aldemón o Almamún, a quien se ha dado también otros muchos nombres, y era al parecer una princesa muy compasiva que se apiadaba de la suerte de los cautivos cristianos.
En un bello lienzo de Zurbarán la vemos entre majestuosos ropajes llevando rosas en el halda, ya que según la tradición daba de comer a los presos, y al sorprenderla su padre y preguntarle qué ocultaba en los pliegues de su vestido, ella dijo que rosas, y en flores se convirtieron las viandas, como también se atribuye a santa Isabel.
Los cristianos le hablaban de Jesucristo, de la Virgen, de su fe… y el Espíritu Santo seguía actuando en el alma de Casilda… Por fin la joven cae enferma, empezó a padecer un flujo de sangre que ningún médico acertó a curar; y le aseguran que no lejos de Burgos y muy cerca de Briviesca hay unas aguas llamadas “de San Vicente” que hacen prodigios y que seguramente allí podrá curarse. Pero la dificultad está en que aquellos “Baños” están en territorio cristiano…
Aldemón consintió en aquel viaje a los reinos cristianos, y Casilda, después de sanar de su mal tras bañarse allí, se bautizó e hizo construir una ermita en aquel mismo lugar donde vivió santamente hasta su muerte.
Llevó una vida de caridad, penitencia y oración. El Señor obró por su medio muchos prodigios. En cuanto murió fue venerada como santa. Era el 1074.
«La virgen mora que vino de Toledo», muy venerada en Burgos, reposa en aquel cerro que domina un valle, en el santuario actual, lugar de peregrinación durante siglos y que no deja de frecuentar la piedad de nuestros contemporáneos.
Se la invoca contra el flujo de sangre, y dicen que basta que una mujer pruebe sus aguas y eche una piedra al lago para tener asegurada la descendencia.