Oraciones

VICTORIA, TU REINARAS

Victoria, tú reinarás.
¡Oh Cruz, tú nos salvarás!

El Verbo en ti clavado, muriendo, nos rescató;
de ti, madero santo, nos viene la redención.

Extiende por el mundo tu reino de salvación.
¡Oh Cruz fecunda, fuente de vida y bendición!

Impere sobre el odio tu reino de caridad;
alcancen las naciones el gozo de la unidad.

Aumenta en nuestras almas tu reino de santidad;
el río de la gracia apague la iniquidad.

La gloria por los siglos a Cristo libertador,
su cruz nos lleva al cielo, la tierra de promisión.

SALVE

Dios te salve, Reina y Madrede misericordia,
Vida, dulzura y esperanza nuestra,
Dios te salve.

A ti llamamos los desterrados los hijos de Eva,
a ti suspiramos, gimiendo y llorando,
en este valle de lágrimas.

Ea pues, Señora, abogada nuestra,
vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos,
y después de este destierro muéstranos a Jesús,
fruto bendito de tu vientre.

¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce Virgen María!
Ruega por nosotros.
Santa Madre de Dios,
para que seamos dignos de alcanzar las promesas
de Nuestro Señor Jesucristo.
Amén.

SALVE REGINA (Salve en latín)

Salve, Regina, mater misericordiae;
vita dulcendo et spes nostra, salve.
Ad te clamamus, exules, filii Evae.
Ad te suspiramus,
gementes et flentes
in hac lacrimarum valle.
Eia ergo advocata nostra,
illos tuos misericordes oculos
ad nos converte.
Et Iesum,
benedictus fructus ventris tui,
nobis post hoc exsilium ostende.
O clemens, O pía,
o dulcis Virgo María

PADRE NUESTRO

Padre nuestro que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu Reino;
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.

Danos hoy
nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal. Amén.

CREDO

Creo en un solo Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible.

Creo en un solo Señor, Jesucristo, Hijo único de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre, por quien todo fue hecho; que por nosotros, los hombres, y por nuestra salvación bajó del cielo, y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre;

y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día, según las Escrituras, y subió al cielo, y está sentado a la derecha del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a, vivos y muertos, y su reino no tendrá fin.

Creo-en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo, que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas.

Creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica.
Confieso que hay un solo Bautismo para el perdón de los pecados. Espero la resurrección de los muertos
y la vida del mundo futuro. Amén.

ACTO DE CONTRICCION

Señor mío, Jesucristo, Dios y hombre verdadero,
Creador, Padre, Redentor mío,
por ser vos quien sois, bondad infinita
y por que os amo sobre todas las cosas,
me pesa de todo corazón haberos ofendido,
también me pesa porque podéis castigarme con
las penas del infierno.
Animado con tu divina gracia,
propongo firmemente
nunca mas pecar, confesarme
y cumplir la penitencia que me fuera impuesta,
para el perdón de mis pecados. Amen 

ÁNGELUS

El ángel del Señor anunció a María.
Y concibió
por obra y gracia del Espíritu Santo.
Dios te salve, María…
He aquí la esclava del Señor.
Hágase en mí según tu palabra.
Dios te salve, María…
Y el Verbo de Dios se hizo carne.
Y habitó entre nosotros.
Dios te salve, María…
Ruega por nosotros,
Santa Madre de Dios,
para que seamos dignos de alcanzar
las promesas de Jesucristo.
Oremos
Infunde, Señor,
tu gracia en nuestras almas,
para que, los que hemos conocido,
por el anuncio del Ángel,
la Encarnación de tu Hijo Jesucristo,
lleguemos por los Méritos de su Pasión y su Cruz, a la gloria de la Resurrección.
Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

PERDÓN, OH DIOS MÍO,

perdón e indulgencia,
perdón y clemencia,
perdón y piedad.

Pequé, ya mi alma su culpa confiesa:
Mil veces me pesa de tanta maldad.

Mil veces me pesa de haber, obstinado
tu pecho rasgado, oh Sumo Bondad.

Yo fui quien del duro madero inclemente
te puso pendiente con vil impiedad.

Por mí en el tormento tu sangre vertiste
y prenda me diste de amor y humildad.

Y yo en recompensa, pecado a pecado,
la copa he llenado de iniquidad.

Mas ya arrepentido, te busco lloroso,
¡oh Padre amoroso, oh Dios de bondad!

PERDONA A TU PUEBLO

Perdona a tu pueblo, Señor,
perdona a tu pueblo, perdónale, Señor.

No estés eternamente enojado, perdónale, Señor.
Por tus profundas llagas crueles,
por tus salivas y por tus hieles, perdónale, Señor.
Por las heridas de pies y manos,
por los azotes tan inhumanos, perdónale, Señor.
Por los tres clavos que te clavaron
y las espinas que te punzaron, perdónale, Señor.
Por las tres horas de tu agonía
en que por Madre diste a María, perdónale, Señor

SÁLVAME, VIRGEN MARÍA

Sálvame,Virgen María
óyeme, te imploro con fe.
Mi corazón en ti confía,
Virgen María Salvame.
Vrgen María sávame, sálvame.

Acuérdate de la hora
en que te nombró Jesús,
mi Madre y mi protectora
desde el árbol de la cruz.

Sálvame, Virgen María…

No he nacido para el suelo,
que es morada de dolor.
Yo he nacido para el cielo,
yo he nacido para Dios.

Sálvame, Virgen María…

Tengo un alma que no muere;
tengo un alma que salvar;
si al morir se me perdiere,
¡Ay de mí!, perdida está.

Sálvame, Virgen María…

¡He pecado conta el cielo,
he pecado contra Dios!
mas Jesús sale a buscarme,
ofreciéndome el perdón.

Sálvame, Virgen María…

LA MUERTE NO ES EL FINAL

Tú nos dijiste que la muerte
no es el final del camino,
que aunque morimos no somos,
carne de un ciego destino.

Tú nos hiciste, tuyos somos,
nuestro destino es vivir,
siendo felices contigo,
sin padecer ni morir.

Cuando, Señor, resucitaste,
todos vencimos contigo,
nos devolviste la vida,
como en Betania al amigo.

Cuando la pena nos alcanza
por el compañero perdido,
cuando el adiós dolorido
busca en la fe su esperanza.

En tu palabra confiamos
con la certeza de que Tú
ya lo has devuelto a la vida,
ya lo has llevado a la luz.
Ya lo has devuelto a la vida,
ya lo has llevado a la